Reflexiones al cierre del 46° Período de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

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El mayor de los derechos humanos del pueblo es tener una vida feliz

El recién clausurado 46o Período de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha sido escenario de acaloradas discusiones entre los representantes de diversos países, especialmente en torno a la siguiente pregunta: ¿qué es la esencia de los derechos humanos? Al respecto, China tiene una postura bien clara: tal como afirma el Presidente Xi Jinping en su reciente mensaje a la conferencia en conmemoración al 70o aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, “el mayor de los derechos humanos del pueblo es tener una vida feliz”.

China siempre aboga por una concepción de derechos humanos centrada en el pueblo, prioriza los derechos básicos a la supervivencia y al desarrollo, promueve de manera coordinada los derechos económicos, políticos, culturales, sociales y medioambientales de toda la población y toma activa parte en la gobernanza global en materia de derechos humanos, obteniendo una serie de extraordinarios logros.

Ha erradicado la pobreza absoluta para garantizar a toda la población una vida modestamente acomodada y de prosperidad compartida. En 2020, con la victoria definitiva de la batalla contra la pobreza absoluta –toda la población pobre según los estándares vigentes se ha liberado de la pobreza, China ha alcanzado otro hito simbólico en la promoción de los derechos humanos. En este período de relevo histórico entre el cumplimiento de los objetivos para el primer centenario y la marcha hacia los del segundo centenario, los chinos de diversas etnias, tomándose de la mano, avanzan hacia la culminación de la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y la prosperidad compartida.

Se trata de una marcha colectiva de todos, que no ha dejado a nadie atrás. La Región Autónoma Uigur de Xinjiang es uno de los ejemplos más convincentes. A lo largo de más de 60 años desde su fundación, se ha multiplicado por más de 200 veces su volumen económico y los éxitos históricos sin precedentes obtenidos en su desarrollo socioeconómico han sentado sólidos cimientos para la continua mejora de la calidad de vida de sus habitantes de diversas etnias y para la garantía efectiva de sus derechos básicos.

China ha cumplido, con 10 años de antelación, los objetivos de reducción de pobreza fijados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, ha brindado ayudas en esta materia a los países en vías de desarrollo dentro de su alcance y se ha desempeñado como verdadero promotor de la causa mundial de reducción de la pobreza.

En la lucha contra COVID-19, China siempre ha insistido en poner la vida del pueblo por encima de todo. A tenor de las directrices generales de fortalecer la confianza, superar las dificultades mediante esfuerzos mancomunados, respetar los criterios científicos en la prevención y el tratamiento y adoptar medidas bien focalizadas, China ha desplegado una investigación científico-tecnológica contrarreloj, implementado mecanismos interinstitucionales de prevención y control y protegido en lo máximo el derecho a la vida y la salud, así como otros derechos humanos básicos. China ha coordinado bien las medidas cautelares antiepidémicas y el desarrollo socioecomómico, terminando por ser el primer país en reabrir las actividades económicas y sociales. Salvándose los empleos, ha garantizado los derechos del pueblo a obtener ingresos y a buscar una vida mejor.

En sintonía con la concepción de la comunidad de futuro compartido de la humanidad, China reportó oportunamente a la OMS de los casos infectados por el nuevo coronavirus, publicó la secuencia genética del virus, y ha venido compartiendo protocolos de diagnóstico, control y tratamiento, enviando grupos médicos, facilitando la adquisición de insumos médicos desde China y donando vacunas a otros países.

Todo esto ha puesto de manifiesto el compromiso de China como gran país responsable con la causa humanitaria internacional y su contribución a la lucha antiepidémica global.

China ha obtenido logros históricos en la causa de la protección medioambiental. En los últimos años, la firme contundencia en el tratamiento de la contaminación, la alta frecuencia de la promulgación de reglamentos y la gran rigurosidad de la supervisión y la aplicación de leyes, todas a nivel sin precedentes, han permitido a China mejorar la calidad medioambiental a una velocidad inédita.

Asimismo, China ha adoptado una actitud proactiva para aumentar las contribuciones determinadas a nivel nacional, prometiendo llegar a la cima de emisión de CO2 antes de 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060. En su Documento Guía del XIV Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social y los Objetivos a Largo Plazo para el 2035, especifica en un capítulo sus medidas concretas para promover el desarrollo verde y fomentar la convivencia armoniosa entre los seres humanos y la naturaleza.

En octubre, el COP15 del Convenio sobre la Diversidad Biológica tendrá lugar en la ciudad primaveral Kunming. China está dispuesta a trabajar junto con otros países pertinentes para proteger la Tierra, hogar común de la humanidad.

Cada persona tiene derecho a disfrutar de un medio ambiente hermoso, y es la responsabilidad común de todo el mundo proteger el ecosistema natural. “Ayudar a otros es ayudar a sí mismo”. China, con sus acciones concretas, sigue llevando a la práctica este concepto de su filosofía tradicional.

Que el pueblo se sienta cada día más beneficiado, feliz y seguro y que los logros del desarrollo se traduzcan en mayores y más equitativos beneficios a todos. Este es el camino de protección y promoción de derechos humanos que China viene explorando infatigablemente y este es un exitoso camino con peculiaridades propias de China.

En paralelo, China apuesta por fomentar la colaboración con otros países del mundo, para forjar juntos un sistema global de gobernanza de los derechos humanos, que sea equitativo, justo, abierto e inclusivo, y promover la construcción conjunta la comunidad de futuro compartido de la humanidad, en búsqueda de un mundo mejor.

En el período del XIV Plan Quinquenal, China seguirá adelante con un espíritu vigoroso, y al tiempo de propulsar la causa nacional de los derechos humanos, hará mayores contribuciones a la causa internacional de los derechos humanos.

Por: La Embajada de la República Popular China en El Salvador

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