Organizaciones defensoras de derechos humanos y medio ambientales, celebraron que gracias a la lucha del movimiento social, el Ministerio de Cultura ha ampliado de 46 a 500 manzanas la extensión protegida y declarada Bien Cultural del sitio sagrado Tacushcalco; sin embargo, demandaron al Estado, expropiación y dignificación como medida de resarcimiento y justicia para los pueblos indígenas.

De acuerdo a las organizaciones, desde 2018 han develado anomalías en el proyecto urbanístico “Acropoli-Sonsonate” impulsado por la inmobiliaria Fenix S.A. de C.V. (ligada a Salazar Romero) en el municipio de Nahulingo, el cual aseguran ha destruido una parte del sitio Tacushcalco, además de amenazar ecosistemas hídricos del río Ceniza y derechos culturales/ambientales, no solamente de la población de Nahulingo y Sonsonate, sino de toda la población salvadoreña.

De igual manera, explicaron a que a pesar que los pueblos indígenas del territorio consideran a Tacushcalco como «Sitio Sagrado» y toda su importancia, durante 2018 se ha permitido la destrucción de una gran parte de él.

Ante esto, gracias a la resolución emitida por el Ministerio de Cultura, del 16 de septiembre de 2019, en la que no solo se extiende de 46 a 500 manzanas de terreno declarado y protegido como bien cultural, sino que se reafirma el valor simbólico, social y científico de Tacushcalco, las organizaciones expresaron que este es uno de los más grandes logros en la lucha por la defensa de territorios sagrados, el cual es considerado patrimonio cultural e identidad cultural ancestral.

Por su parte, la representante Ariela González, de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), quienes acompañaron legalmente la lucha social, señaló a las municipalidades de Nahulingo y de Sonsonate, como las principales culpables del daño hecho al sitio sagrado.

«Es importante hacer énfasis en el mandato que el Ministerio de Cultura tiene en esta área, pero creemos que también lo es la notoriedad que ello implica en las municipalidades», expresó.

«Debe hacerse un análisis más apegado a Derechos Humanos y queremos decirlo claramente, tanto la municipalidad de Nahulingo como la municipalidad de Sonsonate, tienen responsabilidad en el daño hecho al Sitio Tacushcalco, el cual es irreversible, porque se han destruido estructuras que tenían gran valor cultural», recalcó González.

Por eso, exhortaron a las autoridades continuar de manera transparente el litigio judicial ante la destrucción ocasionada por la inmobiliaria Fénix a una parte del sitio, garantizando una auditoría detallada de todos los daños causados por el ilegal proyecto urbanístico Acropoli-Sonsonate que permita inventariar dichos daños, valorizarlos y evitar impunidad en el caso.

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