COVID-19, ¿Cómo ganarle la batalla a la misma muerte?

Los últimos días del año pasado se reportaron los primeros casos de neumonía atípica, se trataba de un virus distinto a todos los conocidos, lo cual resulto preocupante pues se desconocía la forma de trasmitirse o el posible tratamiento. Bastaron unas semanas, para que se confirmara que habían identificado un nuevo coronavirus, una familia de virus que causan enfermedades respiratorias.

Es increíble que entre el 31 de diciembre de 2019 y hoy, 31 de marzo de 2020, se contabilizan alrededor de casi 900 mil casos confirmados, con más de 41 mil muertes alrededor del mundo; si estos datos se aplican a nuestro país, significaría que 4 o 5 de cada 100 casos podrían fallecer.

Hoy tenemos 32 casos confirmados y la primera muerte reportada, y continúa generando mucha preocupación de la población en general, este articulo pretende esclarecer algunas dudas respecto al tema, y pueda orientar sobre las medidas que debemos de tomar en esta emergencia nacional.

Hay mucha preocupación en los salvadoreños, y esto se debe al desconocimiento, por ello es transcendental conocer sobre el virus, pues no se puede luchar contra algo que no conoces. Los coronavirus son un grupo de virus con un código genético altamente diversos y que causan enfermedades de leves a graves en humanos, hay dos coronavirus que causan enfermedades graves en humanos han emergido en los últimos años: el coronavirus del Síndrome respiratorio agudo grave (SARS- CoV) en 2002-2003 y el coronavirus del Síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV). Y en esta pandemia el nuevo coronavirus, Covid 19, que tiene una secuencia genómica distinta del SARS-CoV y MERS-CoV.

Al ser nuevo, estamos aprendiendo en el camino, y afortunadamente en nuestro país ha ocurrido algo que debe darnos calma y seguridad que estamos haciendo las cosas bien, lo digo porque normalmente se aprende de los errores propios, errores en los tratamientos, protocolos, manuales y atención, sin embargo en El Salvador para este caso, las autoridades han visto errores que se han cometido en muchos países como, Estados Unidos, España e Italia donde las cifras de muertes se cuentan por centenas al día, errores como no clausurar eventos públicos, cines, restaurantes, congresos, incluso fronteras, errores que le han costado la muerte a miles de personas a la fecha, pero también han aprendido de lo positivo que implemento china por ejemplo para el control, y, desde antes que apareciera el primer caso ya se tenían medidas que otros países implementaron cuando ya era muy tarde.

Pero no todo es perfecto, como dije antes, es normal aprender de los errores propios, y para muchos la salida multitudinaria de personas el día lunes fue un grave error, y realmente lo fue, un error de cada una de las personas que decidieron salir en masa, un error que pone en riesgo todo el esfuerzo de las autoridades, médicos, enfermeras y personal de salud al momento, un error cuyas consecuencias de verán en 2 semanas.  

Para entender las consecuencias y valorar la importancia del Hashtag #QuedateEnCasa, debemos de entender la cadena de trasmisión del virus, pues se deben romper los eslabones de esta cadena de transmisión con medidas de prevención y control, de acuerdo a la factibilidad de eliminar ́puertas de salida y entrada las cuales se rompen usando mascarillas de manera permanente, y lo más importante, no salir de casa. 

El eslabón más importante de todos, es el reservorio, es decir donde vive el virus listo para contagiar, y justamente el reservorio es el humano, y se han hecho grandes esfuerzos de prevención con la divulgación de mensajes específicos sobre la importancia de quedarse en casa, pues al salir de casa estarás en contacto con personas que posiblemente tengan el virus, pues el mismo virus viaja con las personas. Por poner un ejemplo, si fueran 1,000 quienes se hallan contagiado al salir de sus casas, de ellos morirán 40, y lo que es peor, antes de morir ellos y todos los infectados habrán contagiado a sus vecinos, familiares y amigos, y ellos a más personas. 

Otro eslabón importante es el mecanismo de trasmisión, pues directamente al estar en contacto con una persona enferma puedes contagiarte por las secreciones que se expulsan al toser o estornudar, o incluso al simplemente hablar, lo que agrava todo es que una persona puede estar infectadas y no presentar los síntomas, este es el periodo de incubación que dura entre 1-14 días. Tiene un periodo de transmisibilidad desde 2 días antes que inicien los síntomas o incluso 2 días después de cesar la fiebre. De manera indirecta también es posible contagiarse, por medio de objetos contaminados, al tocar superficies o áreas comunes como pasamanos o manecillas de las puertas, en fin, la persona ni siquiera estará consiente donde lo adquirió. 

Muchos no se alarman por que han leído que el COVID-19, al igual que con otras enfermedades respiratorias, puede causar síntomas leves, como: Fiebre, Dolor de garganta, Tos, Secreción nasal, Cefalea, Mialgias y artralgias (Muchos pensaran que es algo no tan grave). Pero puede haber síntomas gastrointestinales (vómitos, náuseas, dolor abdominal o diarrea). Y aun peor puede derivarse en complicaciones como: Neumonía, síndrome de distrés respiratorio, falla renal, entre otros. La enfermedad puede ser fatal en todo infectado, pero en especial en los pacientes adultos mayores, embarazadas e inmunosuprimidos (Cáncer o quienes consuman esteroides) quienes pueden presentar las formas graves de la enfermedad de la que aún no hay cura ni vacuna. Y siendo muy honestos, nadie quisiera enfermar con el virus o contagiar a los suyos.

No se sabe con certeza cuánto tiempo durara el estado de emergencia ante el COVID-19, pero parece que todo depende de todos nosotros, de cambiar nuestra cultura como país, depende de cada uno de los habitantes la prolongación de las actuales medidas, o mayor rigurosidad en ellas, pues si no seguimos las recomendaciones de las autoridades, de los médicos se vislumbra un horizonte que sobrepasa nuestro propio sistema de salud, y ahí entenderemos lo invaluable de la salud, cuando veamos muertos por doquier, posiblemente nuestros padres, abuelos o hijos.  Podrán leer este artículo en unos meses y muchos probablemente estén llorando la muerte de un ser querido, otros lamentarán no haber seguido las medidas preventivas y haber burlado la cuarentena, lamentablemente el tiempo no se podrá retroceder. 

Es un buen momento para recordar que Dios es nuestro abrigo y que podemos acudir a él en cualquier momento, confiando en que Dios es nuestro refugio y fortaleza, Salmos 46. En medio de estas circunstancias adversas cuidemos nuestra familia y renovemos nuestras vidas con su paz. ¡Aprovechemos este tiempo para fortalecer nuestra fe!

Guárdate en vida, quédate en casa.


Ottoniel Sánchez
Doctor en Medicina y 
Máster en Salud Familiar

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