Bajo el argumento de combatir el robo de gasolina en la empresa estatal de Petróleos Mexicanos (Pemex), el Gobierno de México implementó desde el pasado fin de semana un plan que consistió en el cambio de rutas de distribución de combustibles y, por ello, el suministro se vio afectado en al menos seis estados del país.

Según cifras oficiales, la iniciativa ha evitado pérdidas por casi 130 millones de dólares y ha incidido en el descenso de hurtos de pipas (carros-tanque), pues, anteriormente, se robaban 787 al día, cifra que ha descendido a 177.

Este 8 de enero, el problema de falta de combustible escaló al llegar a estaciones de servicio en Ciudad de México y el Estado de México, por lo que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró esta mañana que se avanza en las operaciones con el sistema alternativo de distribución: “Estamos utilizando dos y hasta tres turnos en pipas de Pemex para distribuir y vamos a convocar a transportistas para utilizar más pipas. La tranquilidad, la seguridad que tenemos estriba en que hay gasolina suficiente”, afirmó.

Sin embargo, no todos los analistas coinciden. Para Miriam Grunstein, asesora principal de energía en Brilliant Energy Consulting, el argumento del robo de combustible es para tratar de justificar el desabasto. “Si es que cerraron los ductos (para combatir el robo), no debería ser mayor problema si organizaron bien la logística. Creo que el mayor problema es la falta de experiencia de este Gobierno y la temporada alta de consumo; el hecho de que hubiera habido cambio de Gobierno desarticuló la estrategia que Pemex suele tener para controlar el desabasto”, señala la experta en entrevista con este medio.

El Gobierno, por su parte, ha aceptado que se trata de un problema de distribución y, además, que han decidido no abrir los ductos, pues se está “revisando todo el sistema para ir cerrando fugas”, explicó esta mañana el Ejecutivo en su tradicional conferencia de prensa matutina.

Para quien ha sido consultora en regulación de energía para el Senado de México, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad de México, el hecho evidencia que no estuvo bien la organización de la medida ni el momento, pues es una temporada de alto consumo energético. “Se nota que entró un Gobierno que nunca había estado en el poder, porque no siguieron la lógica de los gobiernos anteriores de mantener el personal con experiencia para atender esta temporada tan alta de demanda. Es algo que debe guardar un espíritu estratégico muy minucioso y no lo pudieron haber urdido con cierta antelación porque llevan muy poco en el Gobierno”, anota.

López Obrador también admitió que un “accidente-fuga” en el ducto Tuxpan-Azcapotzalco, que pasa por el estado de Hidalgo (centro de México), es lo que está generando problemas de desabasto de gasolina y llamó a los mexicanos a tener paciencia y no caer en pánico, pues el proceso se está normalizando.

El desabasto de gasolina visto el fin de semana en los estados de Sinaloa, Jalisco, Guanajuato, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Puebla, Tabasco y Estado de México y que ayer desató compras de pánico al registrarse reportes de falta de combustible en  el Estado de México y Ciudad de México, ha sido visto como la primera gran crisis energética.

“Podríamos estar ante nuestra primera gran crisis energética, qué quiero decir con esto, pues que nos van a racionar la gasolina”, apunta Grunstein, postulado que avala el maestro Abraham Vergara Contreras, coordinador la licenciatura en Finanzas de la Universidad Iberoamericana. Para él, el Ejecutivo está “haciendo un ‘corralito’ de combustible”.

Este 9 de enero, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) autorizó a algunos expendedores de gasolina a limitar la venta de combustible a entre 10 y 40 litros por automovilista, como una “medida temporal” en al menos 10% de las estaciones de servicios en los estados afectados por el desabasto.

Hasta el momento, el Gobierno mexicano no ha dado una fecha para la resolución del conflicto para no generar expectativas en los adversarios políticos, dijo López Obrador, quien destacó que el pasado 8 de enero fue el día en que menos pipas fueron robadas, al pasar de 1.000 a 27.

“Tengan confianza, se va a resolver, estamos trabajando con ese propósito, es decir, vale la pena. Es que de mil pipas robadas a 27 es importante. Y pedirle a la gente que nos ayude, porque, así como esto, hay otros asuntos que también vamos a enfrentar, porque el propósito es acabar con la corrupción”, argumentó el titular del Ejecutivo.

La justificación del combate a la corrupción
El combate a la corrupción fue la principal promesa de López Obrador en la campaña presidencial y bajo la cual su Gobierno ha tomado diversas medidas, como la reducción de sueldos o la cancelación de obras; ahora, en medio de la crisis de combustible, el mandatario señaló al general Eduardo León Trauwitz dentro de una lista de personas que son investigadas por robo de combustibles a Pemex.

Trauwitz fue jefe de escoltas del expresidente Enrique Peña Nieto, cuando este era gobernador del Estado de México, y después se desempeñó como gerente de Servicios de Seguridad Física de Pemex.

Para Grunstein la ‘limpia’ de la corrupción en Pemex no tendrá consecuencias relevantes, pues el entramado detrás del robo de combustible y comercialización ilícita de combustible es de “dimensiones inimaginables”.

“El presidente tiene una manera muy curiosa de actuar, dice hay corrupción en el aeropuerto, pues cancela el aeropuerto; si hay dispendio en la burocracia, corre a toda la burocracia; si hay robo de gasolina, suspende el suministro; es demasiado intempestivo y radical”, considera Grunstein. Aunque la especialista considera que la corrupción entre los funcionarios de Pemex es relevante, “combatible y criticable”, el carozo del problema es la delincuencia organizada detrás de Pemex.

“La profundidad de la criminalidad del robo de combustible y comercialización ilícita es de dimensiones inimaginables, no es de despedir a algunas personas, cerrar los ductos o recurrir al Ejército; es la cabeza de la hidra, por una cabeza que cortas, te salen tres, es como el narcotráfico, como la trata de personas, es como suponer que porque cierras carreteras, vas a eliminar la trata de personas”, agrega la especialista.

Como parte de la estrategia de combate a la extracción y venta ilícita de gasolina, el Gobierno desplegó cerca de 4 mil elementos del Ejército y de la Marina  para tomar el control de varias refinerías de Pemex.

El robo de combustible es una actividad con ganancias multimillonarias para la delincuencia organizada. Tan solo el año pasado significó una pérdida para Pemex de 66.000 millones de pesos (equivalentes a más de 3.350 millones de dólares).

“Lo que este Gobierno está diciendo es que quiere evitar el huachicoleo (como se le conoce al robo de combustible en México), pero cómo es posible que antes, con todo y huachicoleo, no faltaba gasolina en las estaciones”, cuestiona Vergara Contreras.

Se salió de control
El ‘huachicoleo’ se convirtió en un asunto de seguridad nacional, que, a decir varios analistas, fue desestimado por los gobiernos de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Por su parte, los expresidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón acusaron a López Obrador de una estrategia fallida en cuanto al tema de la gasolina y han destacado las afectaciones a los consumidores.

Con base en información del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados, en 12 años, el número de tomas clandestinas pasó de 102 en 2004, a 6,159 en 2016, es decir, en promedio cada hora se perforaron alrededor de 1.5 tomas clandestinas; la diferencia desde 2004 a 2016 representa un incremento de más del 6,000%.

Al respecto, la investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, María Marván Laborde, señala: “Poco a poco fue creciendo el problema de los huachicoleros en Puebla y en otros estados de la República. Ante laindolencia de las autoridades, el negocio floreció. Pasamos de pérdidas marginales a un quebranto millonario (…) Las policías locales pensaron que no era su problema, los gobernadores también. Pemex reaccionó muy tarde. El Gobierno federal, finalmente, metió al Ejército a otra tarea de seguridad pública que, en principio, tampoco le corresponde. Además del narco, ahora debe combatir a los huachicoleros”.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) advierte, en un informe de septiembre pasado, que la sustracción de combustiblesse presenta básicamente a través del robo de pipas, “el cual es denunciado por el personal de Pemex a quien se le despoja del vehículo”, y por medio de la extracción directa del combustible de los ductos de transportación, “mediante la utilización de tomas clandestinas”, refiere el documento.

Ayer, López Obrador dio a conocer que en la refinería de Salamanca, en el estado de Guanajuato (centro de México), se encontró una manguera clandestina de 3 kilómetros que sacaba el combustible de manera ilegal.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto se gastaron alrededor de 27.000 millones de pesos (1.405 millones de dólares, aproximadamente) en sistemas para evitar el robo de combustible, como el sistema SCADA, aún en funcionamiento. López Obrador no ha querido ahondar al respecto: “Se tiene toda la información sobre lo ejercido en el sistema de monitoreo y en los gastos que significaba la vigilancia o la seguridad que existía. Mañana informamos”, zanjó esta mañana a la prensa.

El columnista Alberto Aguirre refiere que en 2017 fueron canalizados 5.000 millones de pesos (260 millones de dólares) para modernizar los sistemas y los equipos disponibles para dar cobertura a las refinerías, los centros de almacenamiento, las plataformas ‘offshore’ y los ductos, como una medida adoptada por el general León Trauwitz para incrementar la capacidad de reacción ante los hurtos extendidos en los estados de  Guanajuato, Puebla, Tamaulipas, Estado de México, Veracruz e Hidalgo, entidades donde se concentra poco más de la mitad de los incidentes. Sin embargo, la sustracción ilegal se multiplicó.

Falta de producción e infraestructura
Para Vergara Contreras, el desabasto de gasolina que enfrenta el país no es una consecuencia exclusiva del robo de combustible, sino evidencia de la falta de infraestructura y malos canales de distribución que arrastra la compañía.

“El presidente ya salió a decir que no hay desabasto, lo han justificado diciendo que se trata de un plan para combatir el ‘huachicoleo’. Sin embargo, los niveles de producción de petróleo han bajado de manera significativa, no tenemos infraestructura necesaria y, además, no tenemos los canales de distribución adecuados”, apunta.

Por su parte, López Obrador aseguró que el abasto de gasolina continuará realizándose por medio de pipas, al tiempo que convocó a transportistas a colaborar en la estrategia emergente.

“No podemos utilizar los ductos porque existen redes que se crearon para extraer, para robarse las gasolinas, redes alternas; es otro sistema de distribución de Pemex. Por eso se cerraron ductos y se están abriendo conforme se considera prudente para evitar el robo”, explicó el mandatario.

Grunstein coincide en la falta de infraestructura, pero también de mercado, es decir, la diversidad de ofertantes para la demanda, más ductos, más proveedores. “Las refinerías están vetustas, decrépitas, están operando posiblemente al 50% y esto lo detona el presidente, y tiene que justificar con un ‘acto heroico’ como es el combate al robo del combustible y diciendo que está combatiendo la corrupción en Pemex”, expresa.

En México, Pemex es el principal suministrador de gasolina. Durante 2017, el país presenció la llegada de 35 nuevas marcas y alianzas de gasolineras, como parte de la reforma energética de 2014, sin embargo, gigantes como Shell, BP y Total aún compran la gasolina a la petrolera mexicana y agregan un aditivo.

Pemex alcanzó ventas totales en el segundo trimestre de 2018 por 254.000 millones de pesos (13.213 millones de dólares, aproximadamente), cifra 36% mayor a la observada durante el mismo período del año anterior, con base en datos de la propia empresa.

Aumentar la producción
En septiembre de 2018, López Obrador anunció que ante la caída de la producción petrolera, la prioridad de su gobierno sería impulsarla mediante un plan de inversión adicional de 70.000 millones de pesos (3.642 millones de dólares) en Petróleos Mexicanos.

Asimismo, una de las principales promesas de su campaña fue la construcción de dos nuevas refinerías, aunque finalmente se tiene planeada sola una, en Dos Bocas, en el estado de Tabasco, de donde es originario.

Con una inversión de 155.000 millones de pesos (8.055 millones de dólares), el 9 de diciembre pasado López Obrador colocó la primera piedra.

Para Grunstein, una nueva refinería no es una solución eficiente. “Mira, el Estado a lo que nos ha llevado es al robo de combustible, a deficiencias, a refinerías decrépitas, a carencia de infraestructura, esa es la suma total del Estado, y la apuesta sería a que hubiera mercado”, destaca.

Por su parte, el profesor de la Universidad Iberoamericana refiere que la medida adoptada por el Gobierno parece perfilar un “escenario” para demostrar que hacen falta dos refinerías:  “Creo que hay falta de transparencia. Por un lado le dice a la gente ‘nosotros somos transparentes, no hay corrupción’, pero por el otro lado, en él (en López Obrador) se centra toda la toma de decisiones.”

Asimismo, refiere que la medida va a “pegar” a la economía. “Es una muy mala señal para las empresas que acaban de entrar con sus estaciones de gasolina. Ellos venden el mismo combustible que Pemex, pero invirtieron en algo que ya no tienen para vender”, subraya.

La reforma energética
En 2014, en México se promulgó la reforma energética que tuvo a López Obrador entre sus principales detractores, postura que mantuvo aún como presidente electo.

El mandatario destacó en septiembre que una de las promesas incumplidas de la reforma energética había sido el aumento de la producción a 3 millones de barriles diarios en 2018: “Ese pronóstico falló porque se están extrayendo un 1.800.000 barriles diarios, es decir, 1.200.000 barriles menos de lo estimado. Por eso tenemos que apurarnos para detener la caída, invertir en exploración, en perforación de pozos para llevar a cabo el programa de refinación”, dijo.

Este miércoles, López Obrador volvió a hablar del “fracaso” de “la llamada reforma energética”.

“Con la caída de la producción se afectó el abasto de refinerías, que de por sí estaban trabajando a muy poca capacidad. Las refinerías están produciendo 200.000 barriles en promedio diario, pero consumimos 800.000 barriles. Se compran 600.000 barriles diarios en el extranjero”, precisó.

Para Grunstein es poco probable que la gente compre el argumento de que la culpa de la crisis de combustible sea consecuencia de la reforma energética. El motivo principal es el propio López Obrador: “ya él tomó responsabilidad de la escasez, ya dijo ‘es por mi estrategia contra el robo de combustible’. Ya serían demasiados mensajes a la vez”, concluye.

Por lo pronto, debido al desabasto de combustible, los legisladores mexicanos se reunirán hasta el lunes 14 de enero con los secretarios de Energía y Hacienda, así como con los titulares de Pemex y Profeco.

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