En su esencia inmunológica, la vacunación es un hecho educativo. Se ingresa 0.3 a 0.5 ml de solución, atravesando la piel con un bisel, hacia esa pequeña parte del universo contenido, tal como lo expresa, sin metáforas, Skinner, en su célebre obra: Sobre el Conductismo; perfora, provocando un breve dolor punzante al abrirse paso a los azares intersticiales o intracelulares de esas cintillas que llamamos células musculares. No obstante, ese preparado inmunógeno no es precisamente para ellas, sino para el entrenamiento de las variadas células del sistema inmunológico; por medio de mecanismos moleculares, nosotros mismos, representados en cada una de esos miles de linfocitos, células dendríticas, macrófagos, etc., aprendemos. Sí, aprendemos. El aprendizaje es molecular con metodología bioquímica y didáctica coloidal. Aprendemos el concepto de “partícula desconocida”, cada pauta azúcar, cuerpo nitrogenado y fosfato no corresponde con nuestro patrón genético. Es concepto, no definición escrita o verbal, es una verdadera aprehensión de la nanométrica realidad. Y aunque ese instante celular conceptual no llega inmediata o formalmente a la corteza cerebral prefrontal, la de la adquisición de conceptos abstractos, la intercomunicación celular innata hace posible, en corto tiempo, ya lo hallamos asumido biológicamente. Ahora tenemos una competencia conceptual adquirida por cada una de las entendidas células en ello. Luego, se aprende molecularmente por las señalizaciones más complejas y recientemente explicadas (finales del siglo pasado), el procedimiento para responder a ese concepto, a esa partícula extraña, a ese parte que no somos nosotros, pero entra a nosotros para salvarnos a nosotros. Hay un despliegue de avisos, marcas, marcadores, capturas de imagen y respuestas, producción de células especiales, moléculas proteínicas, con cierta masividad. Sufrimos. Escuela de fiebre y dolor. Malestar didáctico. Es como lo plantea, Dewey, una educación acción, aprender haciendo. Todo un principio didáctico-metodológico de seis pasos puesto en acción. Es el reporte del antígeno, la planificación genética previa, la decisión fisiológica desarrollada, la realización de la respuesta inmune, todo un sistema de control químico de verificación, para luego valorarlo molecularmente, y mejorarlo en la siguiente respuesta donde se ingresa la siguiente dosis. Es una verdadera estrategia de simulación. El paciente, como Freud lo diría, subconscientemente, sometido a un estoico aprendizaje, tal cual espartano entrenándose. Un estado febril que recuerda a la enfermedad mortal sin serlo. Músculos paralizados por el dolor aséptico. El dolor medido. El estrés controlado. Es una muestra de la realidad patológica con una dosis de su ponzoña. Así, la competencia procedimental se afianza. El proceso se consuma y en semanas se fortalece. Ahí, se activan actitudes pertinentes, a saber, paciencia, disciplina, prudencia, solidaridad, cooperación, etc.,  Es la conciencia enterándose. Es la cordura colocándose mascarilla, es la bondad manteniendo distancia segura, es la congruencia abriéndose espacio en ambientes abiertos.

La vacunación es un hecho educativo en tanto que la educación es un proceso permanentemente de búsqueda esperanzadora, tal como lo definía: Freire en su libro póstumamente publicado: “La pedagogía de la indignación” (1971). Quienes se permiten la entrada de esa extraña, misteriosa y cargada de mitos absurdos, a su universo personal, lo hacen porque lo viven como un comportamiento de esperanza. El refuerzo lo establece las contingencias de muerte alrededor contratadas con la disminución de la gravedad verificadas en los países que ya no comprueban. No es un salto a ciegas, del todo, hay fe. Hay esperanza. Quienes eligen la vacuna, sospechan en su más honda racionalización, que aunque la ciencia y la técnica,  las cuales se manifiestan en estas casi doscientos nuevos prototipos de vacunas en menos de dos años y con alta precisión y sofisticación, como lo ha advertido previamente,  J. Habermas (1967), al cual parafraseándolo, afirma que son nuevos mecanismos ideológicos de legitimación del dominio capitalista; aún así, se vacunan, deciden educar a su sistema linfático inmunitario para enfrentar al SARS-COV-2, no son pusilánimes, superan sus temores de las posibles reacciones adversas. Lo hacen como la máxima concreción de la esperanza y ya aplicadas las dosis se siguen reconociendo como seres inacabados, guardando las medidas, aún si fuera necesario más dosis de entrenamiento.

La vacunación es un hecho educativo, en la medida que lo reconocemos como un evento sociopolítico, donde la vida se posiciona, mediante la estrategia de la vacunación, como política gubernamental principal. Donde se entiende que la inmunidad colectiva es una manera de aceptar la socialización como elemento constitutivo de la educación. No habrá inmunidad si la comunidad mayoritaria no está inmunizada. No estaremos educados si todos nos educamos. Es prestar atención a las filas de ancianas, adolescentes y niños en el Megacentro de vacunación; es verificar las líneas de vehículos en los locales de vacunación móvil; es corroborar en el Facebook y Twitter las fotografías de los vacunados, es comprobar en los comercios los beneficios por mostrar la cartilla de vacunación. Un hecho educativo social. Una sociedad que se une para educar sus células. Un intercambio social de experiencias sobre la inmunización. Un presidente llevando la cuenta de los vacunados. Aún los mitos, las leyendas, y algunos cuentos de Camino Real, toda parte de la asimilación del proceso de vacunación. Es descubrir el énfasis social como elemento de cognición, tal como lo aborda Vigotsky.

La vacunación como un acto empatía de honrar a quienes fallecieron de las enfermedades y en este caso de la COVID-19. Una adquisición pedagógica que permite la infiltración de un sufrimiento que no es nuestro aún, para mostrar el respeto a quienes ya lo experimentaron. Es aprender en pellejo propio desde el pellejo ajeno. Es la pedagogía del amor puesta en marcha. Es un sentido común donde la consideración se vuelve suprema, y como la vox populi lo expresa espontáneamente: “pecado es no vacunarse, habiendo tantas vacunas…”. Aprender a valorar los esfuerzos del otro. Vacunarse es admitir que hay todo un equipo dedicado en cuerpo y alma a ello; enfermeras, médicas, educadores en salud, registradores, motoristas, técnicos de almacenamiento, militares, policías, etc., todos involucrados en alcanzar la meta de la inmunidad de rebaño.

Etimológicamente, pedagogía, se refiere a una guianza de la niñez. Así, la mayoría, por no decir, todos, hemos sido guiados por la vacuna hacia la superación de enfermedades mortales mediante el entrenamiento antigénico, múltiples actos pedagógicos moleculares, de reconocimiento de lo nuestro y lo ajeno. Una y otra vez. Miles de anticuerpos etiquetados para ser clonados en caso del ataque microbiano. Ya estamos esquematizados. Comportamiento reforzado una y otra vez en medio de diferentes contingencias. Cada vacuna habla de ese  manifestación concreta del pensamiento creativo que mira al futuro, como cierra su escrito Vigotsky: “Imaginación y Creación en la Edad Infantil”, cada etapa, lactante menor, mayor, preescolar, escolar, avanzando en ese proceso de interacción con el medio ambiente, mostrando sus hitos de del desarrollo y crecimiento humano. Llorar por la vacuna, balbucear va-va-cu-cu-na-na, hablar, deletrear, escribir y dibujar vacuna. Una ruta de adquisición de aprendizajes hacia el futuro. Donde la guianza es marcada por múltiples dosis en cada edad, BCG, Hepatitis Viral, Pentavalente, Polio oral, antitetánica, rotavirus, antineumocócica, VPH, Anti-COVID-19, entre otras líneas discontinuas en esa guía lógica de prevención y protección de inmunización.

La vacunación nos convierte en autodidáctas de nuestra propia educación en salud, a la vez, maestros del hecho biológico más pedagógico experimentado en las intrincadas aulas de nuestra íntima matriz extracelular.

Por: Aldo Hernández 
Doctor en Medicina 
Profesor universitario de Anatomía Microscópica de la Universidad de El Salvador (UES) 
Médico de Clínica Metabólica del ISSS 
Investigador de la UES

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