Cuestionando a la microanatomía y microbiología.

Estudiante: ¿Por qué debemos lavarnos las manos frecuentemente?

AFHA: De manera general, se debe lavar la epidermis de las manos para impedir la entrada de patógenos a nuestro interior, asimismo mantener delimitados a ella, nuestras bacterias, hongos y virus; así como eliminar otro tipo de sustancias inapropiadas para el interior de ojos, nariz y boca.

Estudiante: ¿Epidermis?

AFHA: Es una especie de cubierta impermeable al agua hecha de múltiples hileras de células, cuya capa más superficial sólo son estructuras prácticamente inertes ya rellenas de una proteína llamada queratina. La epidermis es resistente a la acción del jabón. La epidermis y la dermis juntas constituyen un muro de contención impenetrable contra invasores microscópicos. Aún más las palmas (manos) y las plantas (pies) poseen una epidermis más  gruesa debido a que son nuestras extensiones de choque ante el ambiente, con las manos nos aferramos, manipulamos herramientas, tocamos instrumentos, apretamos las manos de otros, restregamos trastes, hacemos contacto directo con sustancias, etc. Por ello están doblemente reforzadas.

Estudiante: ¿Y si están reforzadas de la barrera de piel, porque se requiere lavarlas, si se mantiene intacta? ¿Cómo entender la relación entre el lavado de manos frecuentemente y el ingreso de patógenos a nuestro interior?

AFHA: Interesante pregunta. Si bien es cierto, nuestras manos son los apéndices más distales para el primer choque con nuestro medio ambiente, también son los anexos con los que nos aproximamos a nuestro cuerpo. Y, aunque la mayoría del mismo está forrado de esa bicapa protectora, no obstante, hay áreas que están expuestas, y no presentan esa cornificación, es decir células planas inertes rellenas de proteína queratina. Son las mucosas, las cuales son zonas húmedas que fácilmente se puede, en ciertas condiciones, acceder por parte de microorganismos.

Estudiante: ¿Qué partes son ellas?

AFHA: Las conjuntivas oculares, el interior de las fosas nasales, la cavidad bucal, el glande o cabeza del pene, glande del clítoris y los labios menores.

Estudiante: Entonces, ¿Son áreas desprotegidas del cuerpo?

AFHA: No, precisamente. Solamente no poseen piel, debido a la función especial que cumplen, pero poseen otros mecanismos defensivos, tales como el cierre muscular (ojos, nariz y boca); parpadeo, glándulas especializadas lagrimales, salivales, piel retráctil (pene y clítoris), sus propias colonias de bacterias y hongos, entre otros.

Estudiante: ¿Y esto de las mucosas que relación tiene con el tema de la piel de las manos y el lavado frecuente?

AFHA: Una relación directa y muy importante. Como una paradoja biológica, esas zonas mucosas que permiten la asimilación de elementos vitales de nuestro medio o que nos conectan con nuestra especie para la preservación de la misma; son también, los resquicios por donde la muerte entra a nosotros.

Estudiante: ¿Expliqué más, por favor?

AFHA: Gracias a la entrada de la luz por nuestra cornea ocular descubierta de la opaca piel, podemos observar y ubicar alimentos, resguardo, depredadores, pareja, simultáneamente, puede ingresar fácilmente un microorganismo para enfermarnos. Por la expuesta mucosa nasal entra oxígeno, imprescindible para todas las reacciones metabólicas del cuerpo y sale dióxido de carbono tóxico. De la misma manera puede invadirnos un letal virus, tal como el SARS-CoV-2; al igual que la boca, entran los alimentos que traen nutrientes, para volverse nutrimentos y ser usados por nuestras células en presencia de oxígeno, simultáneamente podríamos ingerir algún veneno o tóxico que nos deje en situación de discapacidad.

Estudiante: ¿Y que papel juegan las manos lavadas o no en esto?

Un papel crucial. Teniendo en cuenta que las manos son nuestras extensiones para la inmersión en todos los medios que nos rodean, representan nuestros propios instrumentos para hacer contacto con nuestro cuerpo, incluidas las mucosas, zonas vulnerables de invasión; por lo tanto, cuando nos retiramos la secreción de los ojos, nos hurgamos la nariz o nos llevamos comida a la boca, estamos, por medio de las manos, estableciendo un puente físico donde cada microorganismo propio o extraño tiene el acceso a nuestras áreas vulnerables. Por ello, al lavarnos las manos frecuentemente, eliminamos a quienes aprovechan ese momento.

Estudiante: Entiendo. Una especie de paréntesis, en la respuesta sobre el porqué de lavarnos las manos se hizo referencia a “nuestras bacterias, hongos y virus”, también en otra respuesta, al hablar de los mecanismos defensivos de las mucosas, menciono a “sus propias colonias” y acaba de hablar de “propios microorganismos” ¿A qué hace alusión?

AFHA: Sí, me refiero a esas colonias de microorganismos que desde 2007 se les llama microbioma cutáneo, la mayoría son bacterias. Habitan en la superficie protegiéndonos de otras bacterias que podrían provocar enfermedades. Ellas están aprovechando la secreción de las glándulas sebáceas y nos protegen.

Estudiante: ¿Mueren con el lavado de manos?

AFHA: No, ellas no se eliminan completamente por el lavado de manos, aunque dependiendo que tan concentrada sea la solución puede disminuirse al mínimo, como el caso de el lavado quirúrgico, pero puede volver a restaurarse. Esa es una función secundaria del lavado de manos, la regulación de la cantidad de ellas.

Estudiante: ¿Se puede decir que es una simbiosis?

AFHA: Sí, definitivamente. Una interdependencia, ellas nos protegen y nosotros les damos un medio para colonizar.

Estudiante: ¿Podrían enfermarnos en algún momento?

AFHA: Sí, por ejemplo, durante las heridas. La piel tal como lo explicamos, constituye una barreras que debe mantenerse intacta, al lesionarse, aunque sea microscópicamente, abre el espacio para que ese microbiota oportunistamente nos invada.

Estudiante: ¿Y al lavarnos las manos frecuentemente, no iremos en contra de la naturaleza, digo, al considerar que los jabones son un producto químico, el frotamiento y exceso de agua?

AFHA: No, rotundamente, no. Al contrario. Aunque el lavado de manos recurriendo a sustancias alcalinas, como conducta racional fue el resultado histórico de un proceso en el que participaron una serie de pasos secuenciales y paralelos de conciencia racional, como la asociación entre muertes obstetricia y contaminación de manos (Semmelweis), conceptos de asepsia-antisepsia (Lister), fermentación (Pasteur), enfermedades y su teoría de origen (Koch); no obstante, ya la conciencia biológica expresada en anatomía y fisiología humana posee mecanismos de control de microorganismos que combinan líquidos acuosos y sustancias bactericidas, como la secreciones lagrimal, salival y nasal, poseen agua y lisozima; asimismo el lavado constante del sudor, el ácido gástrico que mantiene casi estéril al estómago, la orina que lava y desprende microorganismos de las paredes mucosas de la vía urinaria.

Estudiante: ¿Y entonces, si es así, para que lavarse las manos frecuentemente o incluso bañarse si ya la misma anatomía y fisiología lo hace automáticamente?

AFHA: Audaz y válido cuestionamiento. Dada la mutación de los miles de millones de microorganismos, la cual ha permitido adaptarse y superar los mecanismos nuestros de defensa contra ellos, el ser humano también ha mutado, como Popper lo expresaría, una mutación exosomática, tal como la ropa, los anteojos, los zapatos, todos objetos que nos protegen de cambios del ambiente o nos ayudan a relacionarnos con él, es decir, son resultado de la adaptación. De la misma manera, recurrir a sustancias, perfeccionarlas, aplicarlas vigorosamente y acudir al agua para el lavado de ello, se perfil como una técnica, cuya accesibilidad, sencillez y efectividad, nos permite seguir adaptándonos.

Estudiante: ¡Interesante! ¿Esencialmente qué es “lavarse” las manos?

AFHA: Es aplicar vigorosamente agua jabonosa (u otra sustancia química alcalina) sobre cada milímetro cuadrado de la epidermis de las manos y parte del antebrazo, con un frotamiento durante, por lo menos veinte minutos.

Estudiante: ¿Específicamente qué implica “frecuentemente”?

AFHA: cada vez que pongamos en contacto nuestras extensiones vitales, nuestras herramientas biológicas de gruesa epidermis, nuestras manos con cualquier, superficie física, química o biológica diferente a nuestras mucosas ocular, nasal u oral. (Incluida zonas de nuestro propio cuerpo). Hoy más que nunca con el virus del SARS-CoV-2, quien ha mutado de tal manera, que ha vuelto sus objetivos esas áreas y puede resistir mucho tiempo fuera de células vivas, encerrado en gotas, microgotas y núcleos goticulares antes que su desecación, sobre superficies animadas (piel) e inanimadas.

Estudiante: Entonces, la epidermis de nuestras manos, se comportan como bio-fomite efectivo para el virus de la COVID-19, el SARS-CoV-2…

AFHA: Sí, una manera precisa de explicarlo. Fomite es el nombre que se le da a cualquier objeto inanimado que acumula y transporta microorganismos patógenos. Y aunque, según los más recientes estudios difundidos por el CDC (Centers for Disease, Control and Prevention, Centro para el Control y prevención de Enfermedades), los fomites no son los medios más frecuentes de transmisión de la COVID-19, si representan un riesgo significativo, por lo cual, sigue siendo una medida epidemiológica pertinente el lavado de manos correcto y frecuente.

Por: Aldo Hernández 
Doctor en Medicina 
Profesor universitario de Anatomía Microscópica de la Universidad de El Salvador (UES) 
Médico de Clínica Metabólica del ISSS 
Investigador de la UES

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