El estadounidense Frances Tiafoe frenó en seco la senda de Rafa Nadal hacia su vigésimo tercer Grand Slam y puso de manifiesto la voluntad de una nueva generación de tenistas de abrirse paso en el circuito mundial. El tenista oriundo de Maryland alcanzó los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos tras un encuentro soberbio, en el que pasó por encima de un Nadal en apuros que sufrió su peor derrota en un Grand Slam desde Wimbledon 2017. El revés del manacorí y la eliminación de Serena Williams evidencian que la última generación de oro del tenis albira su ocaso.

Profeta en su tierra. El estadounidense Frances Tiafoe, que solo había alcanzado los cuartos de final de un gran torneo en una sola ocasión en toda su carrera, hizo añicos las esperanzas de Rafa Nadal de añadir un nuevo título a su imponente colección de 22 Grand Slam con una victoria por 6-4, 4-6, 6-4 y 6-3. La multitud congregada en la pista del Arthur Ashe Stadium rugió de placer al ver a su compatriota, vigésimo segundo cabeza de serie del Abierto de Estados Unidos, sofocar al español con 18 puntos de servicio y 49 puntos ganadores a lo largo de 3 horas y media. A sus 24 años, Tiafoe se convierte en el tenista estadounidense más joven en alcanzar unos cuartos de final desde Andy Roddick en 2006. Peleará con el ruso Andrei Rublev por un puesto en semifinales. Por su parte, la derrota de Nadal abre la puerta del primer puesto del circuito mundial a Carlos Alcaraz y a Casper Ruud. Nadal no quiso poner excusas a su prematura salida, pero dejó entrever sus molestias en el abdomen y cuestiones mentales.

El clima lluvioso no apagó el sublime estado de forma del ruso Andrei Rublev, que superó sin demasiadas dificultades al británico Cameron Norrie por un triple 6-4. El noveno cabeza de serie del Abierto de Estados Unidos culminó 11 puntos de servicio en un encuentro más apacible de lo esperado, tras verse forzado a jugar cinco sets en sus tres partidos previos. Rublev, con una rotura más que su rival en el segundo set, vio cómo la lluvia obligaba a detener el encuentro hasta 21 minutos, antes de poder disputarse el octavo juego. Imperturbable, el ruso dejó escapar únicamente dos de sus primeros puntos de servicio en el tercer set y le rompió el saque a Norrie en el noveno juego con un bello revés.

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