Biología, arquitectura-ingeniería y política en la COVID-19.

La conciencia de la renovación del aire que respiramos para protegernos de la COVID-19 se complejiza y se vuelve más concreto desde los niveles biológicos, mecánicos y políticos afectando individuos, edificios y estrategias legales.

En la parte anterior, luego de hacer una aproximación sintética sobre el aspecto biológico, e introducir el enfoque mecánico, finalizaba ubicando como objeto de acción central: la ventilación del lugar, donde la arquitectura y la ingeniería participan, diseñando, construyendo y controlando la disposición de las estructuras donde el ser humano habita, concretizando la conciencia del recambio de aire entre el exterior y el interior, en favor de un flujo que diluye el aire de partículas, entre ellos el virus de la COVID-19.

Al definir conceptos, la guía de Ventilación natural para el control de las infecciones en los entornos de atención en salud de la OMS/OPS (2008), define:

“La ventilación proporciona aire exterior a un edificio o una habitación y distribuye el aire dentro del edificio. La finalidad de la ventilación de un edificio es sanear el aire que se respira diluyendo los contaminantes que se originan en el edificio con el aire limpio, y proporcionar una tasa de flujo de aire para renovar este aire a una frecuencia dada”.

Aunque dicha guía explica sobre las medidas que ingenieros y arquitectos deben seguir al diseñar, construir y mantener estructuras para atención en salud, por ejemplo, hospitales, no obstante se pueden obtener principios para aplicarse en aquellos edificios donde se concentren grandes cantidades de personas, tales como, auditorios, escuelas, locales para iglesia, centros comerciales, restaurantes, etc, teniendo en cuenta la alta infectividad de los portadores del SARS-CoV-2 asintomáticos, podríamos considerar, sin exagerar que todos somos potenciales transmisores del mismo, y por lo tanto, dicha premisa refuerza la necesidad de asumir que todos los lugares -y no sólo los nosocomios o centros de atención de salud- requieren medidas estrictas que garanticen la ventilación para la renovación del aire viciado.

(La guía referida se puede rastrear y descargar en la dirección siguiente: https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2011/ventilacion_natual_spa_25mar11.pdf&ved=2ahUKEwjj-tmd_J7zAhXHRTABHXYNAk0QFnoECAwQAQ&usg=AOvVaw2A342agNaGf6gJvlFuwboR)

Además es importante señalar acerca de la guía: si bien, fue producida mucho antes de la actual pandemia, ya se tomó en cuenta la existencia la existencia del SARS-CoV, cuya transmisión es similar.

Habiendo aclarado lo anterior, volvemos a la definición sobre ventilación, la cual nos introduce a ciertos puntos claves a retomar estrictamente, no únicamente por parte de ingenieros y arquitectos acerca del diseño, construcción y mantenimiento de lugares, también sobre medidas individuales y hasta estatales de tipo legal, donde se menciona sobre el aire exterior.

El primer principio, es favorecer el ingreso de aire desde el exterior. Aparte de todas las implicaciones que eso conlleva, deseo destacar, si es estrictamente necesario permanecer por cierto tiempo junto a otras muchas personas, se debe procurar espacios al aire libre con su respectivo techo, claro. Y eso también, aplica para promover por los especialistas en ingeniería y arquitectura, diseños de lugares donde se concentrarán muchas personas, con lo menos posible de paredes, al estilo de ‘glorietas’ o ‘malecones’ donde solo hay protección superior. Asimismo esto implica una directriz desde las autoridades estatales que regulan con leyes y reglamentos dichas iniciativas; esto, es, exigir y estimular construcciones que se adhieran a tal especificación, lo más parecido al aire libre.

Si, no fuera posible, por lo menos, los edificios que se diseñen deben poseer las suficientes aberturas de envolventes (ventanas, puertas, etc.), con las medidas amplias de las mismas para garantizar la entrada de aire del exterior. Y, es responsabilidad de quienes gestionan actividades grupales, tomar conciencia de ese principio para verificar que los lugares a ocupar, cumplan con las especificaciones. De la misma manera, a nivel personal debemos buscar siempre ese tipo de lugares al encontrarnos con demás personas. De esa misma conciencia sobre el ingreso de aire nuevo, debemos siempre, en los lugares ya construidos o sitios donde inevitablemente debemos estar, buscar abrir ventanas y puertas si fuera necesario.

Siguiendo la misma lógica, en aquellos lugares donde el ingreso del aire exterior sea difícil por el clima, la ubicación u otras condiciones, se debe recurrir a ventiladores, aires acondicionados (con el máximo recambio y menos reciclaje de aire), purificadores de aire con las especificaciones adecuadas, etc., para forzar la entrada de nuevo aire al interior.

También, como segundo principio, la definición de ventilación incluye la distribución de ese nuevo aire, lo que conlleva al diseño de espacios para el recorrido del mismo en cada rincón. Es decir, que la conciencia técnica por parte de los expertos en ingeniería debe favorecer un número establecido de ventanas, áreas abiertas dentro de las instalaciones como jardines o patios internos, además de pasillos y aberturas al nivel del techo por los aleros, que aseguran una completa distribución del aire exterior que ingresa. Esto es lo que se conoce como ventilación natural. Es decir, sin necesidad de aparatos eléctricos, el aire ingrese y se distribuya en todos los espacios. En edificios especiales, se requerirá de ventilaciones mixtas, donde haya tanto un diseño de ventilación natural como provocado por aparatos eléctricos como ventiladores, aires acondicionados, purificadores.

El tercer principio es mantener clara la finalidad de la ventilación, cuya idea de la ventilación es sanear el aire contaminado, diluyendo con aire limpio. Así, al espirar, hablar, bostezar, estornudar, toser, escupir, roncar, soplar, cantar, gritar, reír, suspirar, etc.,  emitimos grandes cantidades de partículas contaminantes y si estamos contagiados con SARS-CoV-2 u otro virus o bacteria, también; multipliquemos eso por cada habitante y hay una tremenda nube solo perceptible cuando un halo de luz la intercepta. Hay tal densidad en el aire que debe diluirse con nuevo aire, eso implica, que siempre debe preguntarse: ¿Por donde entra nuevo aire? ¿Qué tan rápido entra? ¿En cuanto tiempo tenemos aire nuevo? Eso se puede lograr de manera natural, aprovechando la extracción por diferencia de presiones del ambiente, con aberturas superiores horizontales entre el techo y las paredes, ventanas intermedias o aberturas a nivel del techo tipo chimenea. También con aparatos ubicados en lugares claves para que “chupen” el aire viciado. Debe establecerse un equilibrio entre lo vertido al espirar y lo extraído natural, artificial o mixto.

Finalmente, el último principio define un flujo. Siempre debe haber un área que permita la entrada y otro espacio que condicione la salida. Es decir, dos puertas abiertas equidistantes; dos ventanas al mismo nivel, una frente a la otra; un patio interno abierto; pasillos entre sala y cuartos; ventiladores de techo  céntricos, extractores de aire que atraigan hacia sí, aire de áreas más cerradas.

Para más detalles actualizados sobre la ventilación y COVID-19, consulte las siguientes sitios oficiales:  https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/community/ventilation.html

https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/question-and-answers-hub/q-a-detail/coronavirus-disease-covid-19-ventilation-and-air-conditioning

https://ghhin.org/faq/do-air-conditioning-and-ventilation-systems-increase-the-risk-of-virus-transmission-if-so-how-can-this-be-managed/

Lo anterior parece trabajo sencillo, y claro, hay una responsabilidad individual para percatarse de ello en su casa o lugares que se frecuentan y definir conductas acordes a esos principios. No obstante, el apoyo profesional de expertos es clave para precisar la efectividad de los espacios y máquinas al hacer cambios en casa o para asesorar en la elaboración d edificios o urbanizaciones. Sin embargo, la mayoría de personas en El Salvador no tienen la solvencia económica para hacer esas construcciones o arreglos para concretar su conciencia de la renovación del aire. Conciencia sin posibilidades reales solo es una utopía. Se requiere una entidad que se sobreponga en el nivel de conciencia, ya tipo vinculante en los que aspectos legales se refiere.

Es, por lo tanto, que el nivel político de conciencia permite facilitar estrategias que den un paso más en la evolución, que pasa de medidas biológicas individuales, a medidas mecánicas grupales, hasta medidas políticas sociales; un nivel tal de complejidad, que permita el acceso universal a estructuras cuya ventilación natural en función de la COVID-19; eso se logra, volviendo obligatoria su ejecución en todo tipo de edificios,  institucionales o privados, no solo para centros de atención en salud, también  casas, urbanizaciones, apartamentos, auditorios, centros comerciales, locales para iglesias, etc., asimismo se establezca la obligatoriedad de modificación de los ya existentes (y en las micro, pequeñas, medianas empresas, personas con escasos recursos, subsidios para ello). El Estado regulando a las empresas privadas constructoras.

Es decir, es un imperativo ley y reglamento para diseño, construcción y mantenimiento de edificios cuyo eje central sea la renovación del aire con enfoque hacia la COVID-19. Que establezca medidas, materiales, tipos de diseño, control de humedad, temperatura, ambiente adecuado, etc. Al mismo tiempo, sanciones a quienes incumplan los requerimientos.

Así, el aparato estatal se entienda como producción de la conciencia de control humano para la supervivencia, regulando ese recambio, y podamos afirmar con un poco más que subjetivo patriotismo: “…eres el aire que respiramos.”.

Puede interesarle: https://informatvx.com/destacada/renovacion-del-aire-que-respiramos-i-parte-por-aldo-hernandez/

Por: Aldo Hernández 
Doctor en Medicina 
Profesor universitario de Anatomía Microscópica de la Universidad de El Salvador (UES) 
Médico de Clínica Metabólica del ISSS 
Investigador de la UES

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