La “nueva” primera línea ante la COVID-19

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Atención Comunitaria en Salud y la actual pandemia
(Segunda entrega)

En la primera parte de este planteamiento, se dejó construida una línea histórica sobre el establecimiento en nuestro país de: un modelo de atención en salud basado en la estrategia denominada: Atención Primaria en Salud Integral ( APS-I) que se concretiza en un Sistema Nacional de Salud Integrado desde 2010. Este se basa en diez ejes o líneas de acción esenciales que lo componen. Uno de esos ejes lo constituye: las RIISS: Redes Integradas e Integrales de Servicios de Salud.

Además, se desarrollaron conceptos como: comunidad, inmersión comunitaria y solo se mencionaron algunos conceptos relacionados a ellos.

El título de esta segunda entrega nos introduce el tema a exponer, retomando un calificativo que se le imputa a médicos, enfermeras y demás personal de salud que se encuentra atendiendo enfermos de la COVID-19 en los centros de salud, asimismo se lo arrogan políticos: como diputados, alcaldes; también se extiende a policías, soldados y otros que actores que tienen contacto directo con personas, sospechosas o no de la COVID-19, en esta pandemia.

En realidad, desde que se rompió el confinamiento domiciliar obligatorio el virus permeó las comunidades. Y desde ese momento surgieron sin bombo ni platillo los que pertenecen a la “nueva” primera línea de enfrentamiento ante la COVID-19, empleados del ministerio de salud que ejercen su trabajo casi invisible a las luces propagandísticas, éstos son los promotores y las promotoras de salud.

Dichos actores conectan esencialmente a la comunidad con la RIISS. Lo hacen, mientras son intermediarios efectivos entre la comunidad y los Equipos Comunitarios de Salud (En adelante ECOS), la “entrada inteligente a la RIISS” según los lineamientos técnicos para los Ecos Familiares y Ecos Especializados (2017). De éstos hablaremos en una propuesta de aplicación para esta pandemia en la última entrega.

Volviendo a los y las promotores/ras de salud. Son actores ya conocidos en la comunidad. Ellos tienen dos sedes geográficas, la central es: la Unidad Comunitaria de Salud Familiar (UCSF), popularmente conocida como: “Unidad de salud” y su sede operativa o de campo dentro de la jurisdicción que vive y atiende en el corazón mismo de la comunidad. Son esos personajes con uniforme beige, antes del 2010, afincados en área rural y luego de ella con el área urbana. Se mueven entre los recovecos de los caseríos, cantones, colonias, residenciales, cargando una mochila y una tabla en su mano. Son el recurso humano perteneciente a la comunidad, que la contacta primariamente con el sistema de salud. Y que el cuaderno de trabajo de su curso de formación los define como:

“Son personas de la comunidad que se capacitan para promover conductas de autocuidado, promoción y prevención… generan una red que multiplica las conductas saludables… son agentes multiplicadores”

En esta pandemia lamentablemente han sido invisibilizados por la mayoría de medios de comunicación, teniendo en cuenta que son agentes multiplicadores en terreno de: la toma de conciencia de su situación de salud por parte de la comunidad, facilitadores también de su organización activa y guías de la reflexión crítica de sus particulares factores determinantes de su propia salud.

Ellos acompañan a la comunidad para que se organice en comités, para que lleve acabo asambleas, para que se autodiagnostique usando fichas familiares, mapas, etc. Se espera de ellos: sean comprometidos con el servicio humano; tengan pensamiento analítico; sean influencia, trabajen en equipo; se comuniquen efectivamente; sean líderes y capaces de trabajar en situaciones adversas. Ese perfil es justo ahora más que nunca, necesario en la atención de esta pandemia desde adentro de la comunidad.

Dentro de las veinte funciones para las que están capacitados estos verdaderos agentes de primera línea, resumo las siguientes, congruentes con la situación actual de pandemia:

1- Empoderar, dinamizar la autogestión, corresponsabilidad, en la intersectorialidad. Es decir, deben hacer que la comunidad se vuelva responsable de sí misma. Ellos le brindan herramientas teóricas, legales y organizativas para contactar a todas las instituciones pertinentes en su salud. En esta pandemia, la cual ha infectado cada área de la vida comunitaria, es imperativo que las propias personas guiadas por los y las promotores/as de salud construyan sus propias redes de ayuda para sobrellevar esta situación grave de salud.

2- Operativizar el autoconocimiento en la situación de salud de la comunidad. Implica orientar y acompañar a los miembros de la comunidad en el desarrollo de herramientas que generen conocimientos de si mismos en salud-enfermedad. Cuantas personas hay quienes son mayores de 65 años, cuantas y quienes sufren de enfermedades crónicas, cuantas y quienes están embarazadas, tipos de sangre, etc. Elementos claves a conocer en el contexto de la COVID-19.

3- Identificar, capacitar y realizar vigilancia epidemiológica comunitaria. Eso significa que estás personas de primera línea deben saber explicar a cada familia de la comunidad a reconocer casos sospechosos de la COVID-19, para el caso. Contabilizarlos, registrarlos y reportarlos. Gestionarles pruebas de diagnóstico. Es decir, llevar un control estricto de las condiciones propias, no solo de esta enfermedad, sino de otras enfermedades contagiosas.

4- Acercar el sistema de salud a la comunidad. Es decir, consultas de los ECOS, atenciones de enfermedades, saneamiento ambiental, vacunas, investigaciones capacitaciones en salud. La idea es que la comunidad se integre tempranamente a los servicios de salud. Ellos crean la conciencia de anteponerse a la gravedad de las enfermedades. Aún más, promueven la salud, previenen la enfermedad y la complicación de la misma. En este contexto pandémico, deben promover una vida donde se vuelva cotidiano, andar mascarilla, respetar distanciamiento físico, desinfección frecuente de manos, limpieza constante de superficies, etc.

Esta red de recursos humanos le da vida comunitaria al sistema de salud y debe darle muerte al nuevo coronavirus. Urgentemente debe remozarse. Eso implica: reclutar más de ellos/as; redignificarlos, recapacitarlos e reubicarlos, involucrarlos.

Ya está una base de inicio, un entramado teórico y en el campo, basta ahora echar mano de ellos y crear un nuevo ejército de beige, para volverlo protagonista operativo y efectivo desde donde se encuentra entrometido el SARS-CoV-2, la familia que vive en comunidad.

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Por: Aldo Hernández 
Doctor en Medicina Profesor universitario de Anatomía 
Microscópica de la Universidad de El Salvador (UES) 
Médico de Clínica Metabólica del ISSS 
Investigador de la UES
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