De vacuna a vacunar – por Aldo Hernández

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Breve revisión del proceso de vacunación contra SARS-CoV-2

De vacuna aplicada en El Salvador: miércoles 17 de febrero a las 3:40 p.m., bajo la supervisión del presidente de la República: Nayib Bukele, el ministro de salud, Dr. Francisco José Alabí Montoya inoculaba la suspensión viral inmunógena (Que genera respuesta inmune) de manera trémula, como nervioso, mediante una jeringa cuyo volumen: 1ml y aguja No. 22, cargada hasta la mitad, dirigida en ángulo recto (90 grados) al centro de la región, previamente limpiada circularmente con una torunda impregnada de agua estéril, hacia el músculo llamado deltoides de Mirna Esmeralda Moreno de Murga, enfermera de la Unidad Médica del Instituto Salvadoreño del Seguro Social Atlacatl, la primera vacuna contra la COVID-19; la cual había sido diseñada por la Universidad de Oxford junto a la farmacéutica AstraZeneca del Reino Unido y producida por el Serum Institute de la India, recién (48 horas) incluida en el listado de la OMS para uso en emergencias. Dicha vacuna es una de las 10 vacunas que finalizaron los ensayos clínicos de 181 propuestas de estudios preclínicos de vacunas que aplicaron para las tres fases científicas respectivas. Su mecanismo de acción consiste en utilizar a un vector viral (Un tipo de virus modificado de chimpancé que funciona como una especie de agente de contrabando) no replicante para introducirle el material genético, el cual gira instrucciones para desarrollar el antígeno, partícula, en este caso, hecha de proteína que será el blanco de ataque del sistema inmunológico, en su entrenamiento con el fin de enfrentar, recurriendo a una respuesta ampliada e intensa tanto de anticuerpos como células identificadores tóxicas llamadas linfocitos T a la enfermedad viral contagiosa potencialmente mortal : COVID-19.

Así, luego de casi un año de haber reportado el primer caso de infección por SARS-CoV-2, estaba marcando un esperanzador hito en la lucha contra la pandemia de la COVID-19, la aplicación de la vacuna contra ella. La espera desde que se había anunciado, finalizaba con aplausos de los presentes. Habían arribado 20,000 dosis para ser aplicadas en más de 100 centros de vacunación, de manera prioritaria al personal de salud. Luego de hacerse público el aparecimiento de las inéditas vacunas, y el mecanismo de adquisición de ellas, se había anunciado oficialmente la gestión de cuatro tipos de vacunas, dos de ellas se recibirían en el primer trimestre, la ChAdOx1 y la BNT162, asimismo, el inicio del remozamiento y creación de infraestructura para dar paso a la vacunación de ambas. Dicha preparación pertinente ha sido reconocida por la OPS, cuya oficina declara, en el contexto de ser uno de los cuatro países de América Latina, beneficiarios de la iniciativa COVAX (Una estrategia con múltiples participantes internacionales, tales como Gavi, OMS, UNICEF, Banco Mundial, entre otros, que provee de un fondo para que países pobres y en desarrollo accedan equitativa y oportunamente a las vacunas) en su página oficial:

“Desde la OPS como Oficina Regional en América de la OMS, nos sumamos a la felicitación a las Autoridades de Salud del Gobierno de El Salvador, por este importante logro, luego de la verificación de su nivel de preparación y respuesta ante la pandemia”.

Definitivamente del dicho: “Vacuna”, al hecho: “vacunar”, hay más trecho que solo escribir la “r”. Esto significa, no sólo que se ha requerido de muchas decenas de años, muchas ideas, muchos científicos, múltiples estudios, millones de vacunados, también el proceso desde que se contacta con proveedores farmacéuticos, se prepara la infraestructura, los lineamientos, además del establecimiento de logística para presenciar tan conmovedora acción.

Se han necesitado de al menos 200 años para disponer de aproximadamente 20 vacunas contra unas 17 enfermedades en todo el mundo. Y la primera idea que rompió paradigmas, aperturando una nueva etapa de la Medicina, se registró en 1800, cuando un médico campechano, aún sin el título de Doctor en Medicina, luego de enterarse como aquellos, después de sufrir una enfermedad vacuna, no padecían de la viruela, una enfermedad viral altamente contagiosa que durante el siglo XVIII había provocado medio millón de muertes en Europa y Estados Unidos; se fundamenta en ello, e inyecta secreción purulenta, tomada de las pústulas de una vaca lechera infectada, a varios niños voluntarios, comprobando así, que no presentaban la temible viruela, redactando sus observaciones de donde se extrae su férrea convicción pública: “Si alguien ha estado una vez infectado de él (Viruela de las Vacas), queda preservado para siempre de la viruela”. (Luca Borghi, 2018)

Esa idea establecía la revolucionaria premisa que permitiría las acciones dando paso, casi doscientos años después a la erradicación mundial de la viruela en 1979, de la poliomielitis mundial en 2016, así como el sarampión endémico (ya habitual) en América.

Obviamente, se necesito de crear una nueva concepción o forma de pensar acerca de las enfermedades, de las que ya se habían traído, había que superar aspectos de entendimiento químicos y físicos, mezclados con la magia, religión y superstición sobre las enfermedades. Lo que Jenner había experimentado, ya había sido practicado trescientos años antes, como: variolización en la China e India, adaptada por médicos árabes, siendo llevada por la esposa de una eminencia diplomática inglesa, Lady Mary Woertley Montagnu, e iniciando su aplicación en Gran Bretaña en 1721, primero en personas consideradas plebeyos, luego la realeza. (Vargas Córdoba, 2016).

De la práctica de Jenner cuya fuente bovina era la protagonista, se acuña el término concreto: Vacuna.

Hubo que pasar otros hitos teóricos y prácticos, siempre en el campo de inmunizar, es decir, inducir inmunidad en los humanos; tales como: la vinculación entre seres microscópicos y enfermedad impulsados por: Luis Pasteur, pionero de la vacuna de la rabia y Roberto Koch, descubridor de las bacterias del Cólera y Tuberculosis, además de sus principios para asociar microorganismo con enfermedad, esto permitió que las vacunas que se fueron desarrollando fueran más específicas; el agregado de elementos necesarios como el uso de conservantes químicos como Glicerol y la aplicación del mecanismo de refrigeración; la identificación de las células del sistema inmunitario, el descubrimiento de anticuerpos, el uso de aluminio como adyuvante para aumentar la respuesta del sistema inmunológico, la utilización de cultivos virales en ratones, embriones de pollo, el desarrollo de principios para atenuar e inactivar virus, liofilización (proceso para conservar sustancias biológicas, eliminando el agua, pasando de un punto de congelación a vapor, dejando una especie de polvo fácil de volverse a recomponer) todo ello en realidad es una cadena de avances científicos de las ciencias de microbiología, inmunología, inmunofarmacología, luego de la biología molecular y la genética que se combinaron para construir la fuente, el lugar de acción, la manera de funcionar de las vacunas. No sé pretende brindar una línea histórica de cada suceso que marcó el aparecimiento de cada vacuna, sino plantear el proceso histórico complejo para formular las bases teóricas y experimentales que nos sirven hoy para obtener el nivel tecnológico de vacunas actuales y sus respectivos requisitos para ser llevadas a la población. Es así, como se tiene una aproximada definición sencilla y abarcante de vacuna, tomada una virología médica:

“Es una suspensión de agentes (virus, bacterias, ricketsias o parásitos) vivos, atenuados o inactivadas que, al ser administrados, producen una respuesta inmune capaz de prevenir una enfermedad infecciosa” (Vargas Córdoba, 2016).

El contenido de dicha vacuna es: antígeno, componente activo que genera una respuesta inmune; conservantes, evitan que la contaminación, el más utilizado es el 2-fenoxietanol; estabilizadores, evitan que ocurran reacciones químicas dentro de ella y los componentes se adhieran al vial de ella; pueden ser azúcares (lactosa, sacarosa), aminoácidos (glicina), gelatina y proteínas (albúmina humana recombinante, derivada de levadura); surfactantes, mantienen todos los ingredientes de la vacuna mezclados; residuos, pequeñas cantidades de diversas sustancias que se utilizan durante la fabricación o producción de vacunas que no son ingredientes activos en la vacuna completa, varían según el proceso de fabricación utilizados, incluyen: proteínas de huevo, levadura, etc., medibles como partes por millón o partes por mil millones; diluyente, líquido que se utiliza para diluir una vacuna a la concentración correcta inmediatamente antes de su uso, el más utilizado es el agua esterilizada; adyuvantes, el cual, mejora la respuesta inmunitaria, a veces manteniendo la vacuna en el lugar de la inyección durante un poco más de tiempo o estimulando las células inmunitarias locales, puede ser: sales de aluminio (como fosfato, hidróxido, sulfato de potasio y aluminio). (Resumen de: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/covid-19-vaccines/how-are-vaccines-developed). Lo esencial, lo que la convierte en un vacuna de todos los componentes enunciados, es el antígeno, el cual es el químico que puede ser toda la bacteria o virus completo, atenuado (debilitado) o inactivado (muerto), solo una parte de él (Carbohidrato o proteína como en el caso del SARS-CoV-2, donde es la proteína S, una especie de gancho para unirse a la célula) o el material genético, ARN o ADN para instruir la formación de proteína gancho. Dicho antígeno, para ser admitida en el cuadro básico de vacunación de los países debe pasar, desde las pruebas en laboratorio, luego animales y finalmente, las tres fases del ensayo clínico, una especie de experimentación de pocos hasta muchos voluntarios humanos donde se miden la dosis exacta, el medio de aplicación, la eficacia, que tanto controla la enfermedad y su seguridad, es decir, la probabilidad e intensidad de los efectos adversos, el costo económico, etc. Para las vacunas contra la COVID-19, ese proceso se ha reducido de 15 años a 1 año, gracias a la reducción de engorrosos procesos administrativos y las grandes sumas de dinero invertidas por donantes altruistas o empresas farmacéuticas que han invertido en ella.

Luego de finalizada la vacuna, el país debe establecer negociaciones y acuerdos con las farmacéuticas para comprar las cantidades necesarias, para el caso de la vacuna contra la COVID-19, casi seis meses antes antes de su entrega, en apenas estudios preclínicos (laboratorio y con animales); esto es difícil en estas condiciones pandémicas con una elevada demanda mundial, sin embargo, con anticipación política y el apoyo de COVAX ya descrito, ha sido posible la adquisición de por lo menos cuatro vacunas, según declaraciones oficiales.

Ya teniendo potencialmente la vacuna, se debe estar preparado con lugares óptimos para almacenamiento tanto a nivel general, regional y local, transporte especializado a las áreas adecuadas de aplicación, personal capacitado, lineamientos y protocolos a cumplir, principalmente poseer bien establecida una cadena de suministros y cadena de frío; la primera consiste en las etapas de abastecimiento del lugar central a los regionales hasta los cientos de lugares de aplicación, cuya cadena debe cumplir requisitos estrictos de preservación según la temperatura, de la segunda cadena, donde la mayoría de las vacunas que tenemos, es de entre 2 grados hasta 8 grados. (Con ciertas excepciones como: la de la polio oral y Rotavirus, que es de -25 grados), para el caso de la vacuna de la farmacéutica Pfizer (BNT162) la temperatura antes de diluirla para inyectarla, se debe mantener a -70 grados, para luego cumplirla en el paciente en un ambiente acondicionado de 25 grados. Así, mientras se cumple la vacuna, se debe seguir una técnica propia, para evitar afectación de la sustancia activa, eliminarse correctamente los implementos ocupados como agujas, rotundas, frascos de vidrio, etc.

Para que las personas lleguen a ser vacunadas, primero se debe decidir que tipo de personas llegarán primero, y ellos deben citarse previamente para establecer un orden, donde ellos deben ser instruidos sobre los posibles efectos secundarios y luego, firmar un acuerdo de consentimiento de vacunación, además, luego de aplicarles la vacuna ser observados por 30 minutos si presentara efectos negativos, de los cuales los más frecuentes son leves y los graves es anafilaxia (Alergia grave), en el caso de la vacuna contra la COVID-19, han sido 11.1 por 1 millón de dosis aplicadas. Ya el personal de vacunación ha sido capacitada previamente para anotar y reportar inmediatamente esos ESAVI, Eventos Supuestamente Asociados a Vacunación e Inmunización, todo ello para la primera dosis, y para la vacuna Astrazeneca-Oxford, todo ello se repite, según el equipo consultivo de expertos en vacunas (SAGE) de la OPS/OMS, en 2 a 3 meses y 4.5 millones poderlos vacunar.


Por: Aldo Hernández 
Doctor en Medicina 
Profesor universitario de Anatomía Microscópica de la Universidad de El Salvador (UES) 
Médico de Clínica Metabólica del ISSS 
Investigador de la UES
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