Enseñanza-Aprendizaje de Medicina y pandemia; 3ra clave: Claridad en el “Cómo” y el “Para” – por Aldo Hernández

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Enseñanza-Aprendizaje de Medicina y pandemia. (III parte)
3ra clave: Claridad en el “Cómo” y el “Para”

A manera de introducción, comenzaremos explicando que en la pedagogía (para nuestro caso andragogía) el proceso enseñanza-aprendizaje puede explicarse de manera sencilla, recurriendo a un esquema donde se interrelacionan las partículas: que, como, por y para; así, la partícula “Qué” habla de la naturaleza del objeto enseñado y aprendido; el “Como” indica el mecanismo de ese “Qué” siendo procesado al enseñarse y aprenderse; el “Por” expresa el medio usado donde el “Qué”, se vuelve disponible al proceso de enseñanza-aprendizaje y finalmente, el “Para” señala el fin hacia el cual, ese proceso enseñanza-aprendizaje se orienta.

Diríamos, entonces, el “Qué” hace alusión directa a esa serie de competencias conceptuales, procedimentales y actitudinales inherentes a la mera Medicina; el “Como” se refiere a la interrelación humana compleja dirigida por el sistema nervioso cuando se aprende la Medicina; el “Por” incluye al conjunto de los métodos, estrategias, técnicas e instrumentos de las cuales se auxilia cuando se enseña Medicina y el “Para” explica los fines prácticos resolviendo los problemas cotidianos de la Medicina.

Luego, el “Qué” se enumera en los contenidos de las disciplinas: anatomía, fisiología, bioquímica, farmacología, microbiología, psicología, semiología, patología, nutrición, epidemiología, salud pública, dermatología, psiquiatría, medicina interna, pediatría, ginecología, entre otras; el “Como” se enunciaría en esquemas cognitivos intelectuales como: aprehensión, cálculo, memorización, comprensión, análisis, síntesis, interpretación, correlación, explicación, etc; el “por” se ejemplificaría en: métodos, tales como: deductivo, inductivo, comparativo, lógico, cuantitativo, cualitativo, etc.; estrategias: a saber: tutoriada, expositiva, participativa, lúdica (juegos y dinámicas), investigación, experimental, etc.; técnicas, entre ellas: lectura comprensiva, observación de imágenes, conversatorio, entrevista, estudio de modelos, desarrollo de experimentos, debates, panel forum, cineforum, resolución de casos, construcción de modelos lógicos, y otros más; además instrumentos, por enumerar unos: guía de observación, manuales, libros texto, programas de ofimática, plataformas virtuales, etc. Y finalmente, el “Para” se verifica como: detección de signos y síntomas tempranos; diagnóstico de enfermedades; tratamiento apropiado; pronóstico acertado; establecimiento de un vínculo médico-paciente, lectura de resultados de laboratorio y gabinete, gestión de hospitales, entre muchos otros.

Por lo tanto, la clave que propongo radica en mantener una precisa claridad de estas categorías pedagógicas como persona que enseña Medicina o cualquier carrera de la salud. Tal claridad, no solo teórica, en relación a definir claramente los conceptos o solo comprenderlos, también, se debe evidenciar en la praxis.

En cuanto al “Qué”, en términos operativos, se establece al leer el plan de estudios de la carrera que delimita sistemáticamente los contenidos específicos delimitados, entre otros detalles involucrados. De este aspecto no me enfocaré, dado que concierne directamente a una Universidad, Escuela, departamento, carrera y equipo académico interdisciplinario intervenir en el establecimiento del mismo. Y aunque, hay ciertos procedimientos periódicos de como influir en los contenidos de una determinada carrera, se requiere, lamentablemente sortear muchos obstáculos burocráticos para ser atendido en la inclusión de propuestas de lo que se debe enseñar.

En este escrito, me enfocaré en el “Cómo” asociándolo al “Para”, en el próximo artículo me centraré en el “Por”, donde describiré la siguiente clave.

Tener claro “Como” se lleva a cabo el proceso enseñanza-aprendizaje es un elemento clave para su integralidad misma, asimismo, teniendo entendido que la Medicina es un arte, técnica y ciencia compleja según la naturaleza propia de sus conceptos, procedimientos y actitudes relacionados con la salud-enfermedad del ser humano, por lo tanto, su educación requiere una íntegra concordancia con la manera en que el ser humano aprende.

Aplicando a Zubiri y a sus intérpretes: I. Ellacuría y A. González, el ser humano se diferencia de los animales, más allá del uso de razón, en su apertura a la realidad. El ser humano es una realidad que aprehende la realidad desde su total naturaleza. El animal responde a estímulos y se comporta, aprendiendo según estímulo-respuesta, un entrenamiento. El ser humano enteramente desde sí mismo asimila la realidad. Eso no obsta, para que haya un sistema que guíe el aprendizaje, es el sistema nervioso, el cual hace posible diferentes funciones cerebrales superiores, procesamientos tales como: comprensión, análisis, síntesis, cálculo, memorización, interpretación, juicio, explicación, etc.

Por lo cual, la persona que facilita Medicina debe orientar sus esfuerzos metodológicos para desarrollar cada una de esas actividades abstractas, muy necesarias en la praxis médica, y es por ello que en este espacio, expondré cuatro procesos que considero pertinentes y dignos de prestar toda la atención en el aprendizaje de la Medicina asociándolos a los diferentes fines en el ejercicio de la misma, estos son: memorizar, analizar, interpretar y explicar.

Realmente, pudiera afirmar que una manera de entender el proceso enseñanza-aprendizaje y su relación con quienes ejercen el profesorado, en este caso de Medicina, es como atender un parto. El trabajo es hecho por el útero. La expulsión del bebé no la ejerce quien lo atiende, no se tira para que salga, ni se comprime para impulsarlo. Solamente, se ubican las manos en las zonas corporales que van asomando para conducir su salida. Es sincronizar cada empuje de la matriz parturienta tomando su cabeza y hombros en la dirección más óptima en su recorrido hacia afuera. Así es la gestión del aprendizaje significativo, solamente se debe sincronizar aquellas estrategias (de las cuales hablaré en el próximo artículo) para dirigir lo que el cerebro naturalmente hace. No estamos causando en el sistema nervioso nada nuevo, ya lo hace, solamente le conducimos para que sea significativo, integral, un aprendizaje óptimo sea dado a luz. Basta colocar nuestras intervenciones en los puntos clave y el trabajo es hecho por el cerebro.

Entonces, así, una de las primeras formas neurológicas a enrumbar es: la memorización, cuya definición más concreta es el uso intencional de la capacidad de almacenamiento del cerebro. En términos sencillos, diremos que el cerebro almacena datos, estableciendo circuitos entre las neuronas, conexiones entre las diferentes áreas involucradas en la captación del hecho para recordar. Eso implica, que a mayor número de áreas asociadas a un hecho, más íntegra será la memorización. El médico debe memorizar: localización de partes anatómicas, funcionamiento de órganos, fármacos, microorganismos, técnicas de examen, múltiples diagnósticos, etc. Debe reforzarse esa manera de aprender. Aunque no debe ser la única ni la principal, dado que hay otras más acorde al tipo de ejercicio profesional.

Otra forma de aprendizaje neurológico es el análisis. El cerebro fragmenta según las características propias de lo que se aprende, es decir, para asimilarlo, distribuye según el área cerebral involucrada, las partes correspondientes a la audición, vista, tacto, olfato, etc. El encéfalo recibe un todo y para asimilarlo, anatómicamente lo fragmenta en toda su corteza según los componentes. Por ello, se deben generar una metodología que permita disponer en esquemas lógicos para favorecer la categorización de cada fenómeno a captar por las personas que ejercerán la Medicina. Ellas estarán frente a un paciente complejo, y deben aplicar una anamnesis correcta que desglose los signos y síntomas, discriminando entre datos muy útiles y poco útiles, deberán ir desarmando en su interfaz neuronal cada parte de lo oído, visto, olfateando y palpado. Es por tanto, una de las maneras de aprender que deben reforzarse y afinarse.

Otro mecanismo mediante el cual el sistema nervioso central procesa lo enseñado, y por lo cual debe ser activado en el aprendizaje de la Medicina es la interpretación. El sistema nervioso posee receptores diferentes para cada estimulo que le llega, estos son una especie de transductores de señales. Convierte en impulsos nerviosos la luz (vía visual), la vibración (vía auditiva), las sustancias odoríferas (vía olfativa), la fuerza ejercida en la superficie (Vías del tacto), el movimiento, la postura, etc. Al convertirlos en impulsos nerviosos los conecta como quien arma un rompecabezas neuronal, y lo ilumina según los patrones adquiridos anteriormente para luego emitir una respuesta. Esa respuesta lleva implícito lo interpretado. Para una efectiva interpretación se requiere no solo de un contexto de aprendizaje nutrido de múltiples y variados datos, sino de esquemas lógicos que se conecten para emitir resoluciones. Quien practica la Medicina debe emitir un juicio clínico llamado diagnóstico, resultado de una interpretación global de lo observado, escuchado, palpado, leído en relación a los datos memorizados de las ciencias respectivas, etc. Para ese fin se debe enseñar interpretando, porque esa cualidad cerebral es esencial para quienes desarrollan tan delicada ciencia frente al paciente.

Finalmente, una manera del aprendizaje neurológico a fortalecer es la explicación. Casi podría afirmarse que es la forma más compleja en que el humano por medio de la gestión del sistema nervioso aprende. Es el ser humano involucrado totalmente para aprender. Este, al igual que los tres anteriores procesos, involucra principalmente recepción de datos y siempre en el contexto de interacción con una o más personas. No obstante, se añade el elemento que favorece una retroalimentación, y es la emisión.

Explicar no solo es transmitir o aprendido, es aprender retroalimentando. Es el cerebro repasando. Quien explica se oye, se corrige, se lee, se verifica, afina lo atendido. Por ello, es que alguien ha dicho: quien enseña, aprende dos veces. Explicar implica circuitos donde se activan conexiones a las áreas de asociación y almacenamiento cerebral, evocando imágenes, sonidos, sentimientos, posturas, aromas y sabores; a la vez se editan imprecisiones, errores, etc. Explicar es la manera en que el profesional de la salud ejerce su profesión, la perfecciona, la afina dado la retroalimentación, tanto de si mismo como desde los pacientes que son verificados. En un aula por tanto, el estudiante aprende en la interacción con el docente, libro, manual, y modelo, a la vez que escucha a su par, y además aprende cuando el explica, dado que ejercita mayores vías neurológicas de aprehensión de la realidad. Todo profesional de salud, predominantemente la persona que ejerce la Medicina, deberá explicar el diagnóstico, el tratamiento, el pronóstico y hasta otros datos administrativos al paciente a quien se debe.

En esta situación de pandemia el principal reto que se plantea, tanto en el profesor como en el estudiante, es la distancia establecida para interactuar entre más de dos o tres personas simultáneamente en espacios cerrados y hablarse mutuamente. Es más complicado memorizar, analizar, interpretar y explicar sin un contexto de aula presencial, dado que el sistema nervioso no se encuentra en su nicho. No hay una integración de las motivaciones externas en la que el encéfalo se siente cómodo para activar e interconectar sus vías de aprendizaje.

La distancia física obligatoria para prevenir contagio del SARS-CoV-2 impacto en un aspecto clave del vínculo docente-dicente y por lo mismo, afecta el medio para establecer un aprendizaje que sea asumido como significativo. Eso no obsta, para que la pasión que debe caracterizar a quien enseña, lo encauce a nuevas ideas para propiciar memorización, análisis, interpretación, explicación en el estudiante, recurriendo a diferentes estrategias y herramientas que las plataformas virtuales disponen para permitir lo más posible la interacción docente-dicentes y dicente-dicente. En el próximo capítulo desarrollemos algo de ello.

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Por: Aldo Hernández 
Doctor en Medicina 
Profesor universitario de Anatomía Microscópica de la Universidad de El Salvador (UES) 
Médico de Clínica Metabólica del ISSS 
Investigador de la UES

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