Las protestas empezaron a mediados de julio, cuando el gobierno de Emmanuel Macron anunció que se exigiría ese salvoconducto para acceder a bares y restaurantes.

Por octava semana consecutiva, miles de personas han vuelto a salir a las calles en numerosas ciudades de Francia para protestar contra el pase sanitario obligatorio para entrar a restaurantes y otros establecimientos e instituciones. Más de 200 manifestaciones fueron programadas para este sábado en toda Francia, informan medios locales.

Según el Ministerio del Interior, un total de 141.655 personas, incluidas 18.425 en París, inundaron las calles de diversas ciudades francesas. Esto supone un descenso con respecto a las cifras de las semanas anteriores, pues el sábado pasado las autoridades calcularon cerca de 160.000 manifestantes, mientras que hace dos semanas habrían sido alrededor de 175.000 personas.

En la capital gala, donde se habían programado no menos de cinco concentraciones, miles de manifestantes marcharon por el Boulevard Saint-Marcel, en el sureste de la ciudad, hacia la Place de la Bastille. De acuerdo con el canal BFMTV, se produjeron tres arrestos.

La gente sostenía carteles que decían «Alto», gritaba «Libertad» y tocaba tambores. Algunos de los manifestantes fueron vistos con chalecos amarillos, un símbolo de otro movimiento de protesta masivo que estuvo activo en Francia durante aproximadamente un año y medio, entre octubre de 2018 y marzo de 2020.

Según el periodista Charles Baudry, de RT Francia, en la plaza de la Bastilla, hacia donde se dirigía la marcha, la policía usó gases lacrimógenos contra un grupo de manifestantes que pretendía unirse a la protesta.

También se vieron grandes concentraciones en otras ciudades del país galo. Así, se calcula que hubo 7.000 manifestantes en Montpellier, 3.700 en Lyon, 2.900 en Niza, 2.700 en Lille, y 2.500 personas salieron a las calles de Marsella.

En vigor desde hace casi tres meses, el pase sanitario se concede a las personas que tienen un esquema de vacunación completo o bien un test de antígenos o PCR negativo con 72 horas de validez. Se les exige para acceder a bares y restaurantes, lo que desde un principio ha generado descontento en una parte de la población y ha provocado manifestaciones masivas que no han parado hasta la fecha.

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