El asesinato de los jesuitas fue una de las peores estupideces: Ochoa Pérez

Este domingo 12 de noviembre, Julio Villagrán volvió a la pantalla de TVX con Encuentro Económico. El conductor y reconocido analista del mercado de hidrocarburos agradeció el apoyo de distintos sectores que han brindado su colaboración para el regreso de su programa. “Gracias por habernos esperado, gracias por ser fieles a este espacio, que con el apoyo de ustedes sigue adelante. Hemos hecho una pausa, pero para servirles de mejor manera”, destacó Villagrán.

Los temas de la noche, como ya es tradición, fueron bastante amplios. Junto a su invitado el Coronel Sigfredo Ochoa Pérez conversaron sobre seguridad, memoria histórica y las relaciones diplomáticas. Sin embargo, en el contexto del 28 aniversario de la ofensiva guerrillera y el asesinato de los sacerdotes jesuitas y sus colaboradoras, en la UCA, el tema de memoria histórica rápidamente se apoderó de la discusión.

En la entrevistas, Ochoa Pérez reveló que no se arrepiente de su participación durante el conflicto armado de los 80. Durante el inicio de la guerra, Ochoa Pérez se desempeñó como comandante del Destacamento N° 2, en Sensuntepeque, Cabañas. “Nosotros solo cumplimos órdenes del escalón superior”, destacó.  Hace 11 años se presentó una acusación, ante el juez de Primera Instancia de San Sebastián, San Vicente, en contra ocho miembros de la Fuerza Armada de El Salvador, entre ellos Ochoa Pérez. Dentro de los delitos destacan actos de terrorismo, daños agravados, robo y privación de libertad. Estos hechos se cometieron, supuestamente, durante el operativo militar realizado entre el 17 al 22 de agosto de 1982 en San Esteban Catarina, un hecho conocido también como Masacre de El Calabozo.

—“Nosotros hicimos operaciones en Cabañas dentro de lo que manda las leyes de la guerra… nosotros no cometimos ‘masacres’. Esa palabra se la han inventado unos grupos que ahora viven de eso. ¡Eran combates! El FMLN uso todos los medios posibles, y la verdad que usaron niños, usaron mujeres, como escudo. Y las balas no dicen ‘a este sí y a este no’ ”—expresó Ochoa.

Ochoa Pérez dijo que, como combatiente del lado oficial, fue rápidamente consciente de la necesidad de buscar una solución negociada. “Sí había que llegar a un entendimiento. Y en esto fue el general Mauricio Ernesto Vargas el representante de la institución armada, al que le tocó participar en la negociación”, expresó. “Algunos decían: ‘sí hay que dialogar pero no negociar’… ¿Y entonces para qué se dialoga?”, añadió.

Posteriormente, como diplomático, reveló que durante el proceso de negociación tuvo la oportunidad de conocer, en el extranjero, a personajes del bando enemigo.

—En este proceso de diálogo que estás hablando, ustedes tuvieron mucho acercamiento con el FMLN, algunos hasta llegaron a hacer amistad — comentó Villagrán.

—(…) Cuando estaba en Washington D.C., en la misión militar nuestra, en nuestra embajada, tuvimos un acercamiento con Alberto Arene. Talvez él no era de los que involucrado en la parte militar, pero sí tenía otra función que era estar en lobby internacional. Con él tuvimos un acercamiento, platicamos, pero todo fue del conocimiento del Estado Mayor y la guerrilla— expresó el militar retirado.

El militar precisó que también pudo conocer al líder histórico del FMLN, Schafick Handa. “Recuerdo muy bien a Schafick… Una vez en México nos reunimos, platicamos toda una noche —yo era delegado por parte del gobierno y el de la guerrilla, después de la ofensiva que lanzó el FMLN (…)—. Platicamos largo y tendido con Schafick. Era un hombre de principios socialistas bien definidos. Yo respeté mucho a Schafick en su pensamiento, porque sí practicaba, a su modo, lo que el creía… el socialismo. Cosa que los dirigentes que lo sucedieron no hicieron”, comentó Ochoa. “Era una persona con quien se podía platicar, y era un hombre que cuando te daba su palabra se cumplía”, sentenció.

Cerca de cumplirse el aniversario número 28 de la masacre de la UCA, Ochoa Pérez no tuvo reparos en calificar el crimen: “El asesinato de los jesuitas fue una de las peores estupideces… puso en peligro a la institución armada y al gobierno el de perder la guerra”, exclamó.  Sin embargo el militar en retiro califica como un error la extradición. “Para eso están nuestras leyes, aquí es donde se debe de juzgar”, asegura. “Además, aquí hubo una ley de amnistía, la amnistía era como un bálsamo para las heridas”, concluyó.

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