Alrededor de 8.000 personas han tenido que ser evacuadas de diversas poblaciones de Gran Canaria (Islas Canarias, España) a consecuencia de un incendio forestal aún descontrolado que se declaró el pasado 17 de agosto.

Las autoridades locales tienen previsto que más de 700 personas cuenten con el apoyo de 16 aeronaves para evitar el avance de un fuego que ya ha arrasado más de 3.400 hectáreas.

El presidente de esa región española, Ángel Víctor Torres, ha advertido que las llamas aún tienen gran capacidad para expandirse hacia el suroeste de la isla y que la situación podría alargarse tres días más.

El viento, las altas temperaturas y la escasa humedad dificultan las labores de extinción, mientras que la altura de las llamas y la gran cantidad de humo que desprende la materia quemada entorpecen los trabajos de descarga de agua desde el aire.

Desolación y estragos medioambientales

Esta catástrofe ha provocado daños en el Pinar de Tamadaba, una zona protegida de alto valor ecológico.

Los lamentos por el suceso se han multiplicado en las redes sociales y durante parte de la mañana de este 19 de agosto la palabra Tamadaba figuró en la lista española de tendencias en Twitter.

«Aún no me creo lo que está pasando», indicó una usuaria de la red social en relación al efecto destructivo del fuego en este importante parque natural.

Por el momento no hay constancia de que se hayan producido daños personales, a pesar de que las llamas han penetrado en las zonas que los técnicos llaman «de interfaz», donde la vegetación se mezcla con las viviendas.

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