El susurro que amordazó al general Bustillo

Son más de tres horas en automóvil desde San Salvador a San Francisco Gotera, Morazán. De camino, pasamos frente a la Tercera Brigada de Infantería de la Fuerza Armada “Coronel José Domingo Monterrosa Barrios”, en San Miguel , ese el nombre de uno de los acusados de dirigir la masacre, de alrededor de un millar de personas en los caseríos y cantones Arambala, Rancherito, La Joya, Los Toriles y El Mozote. Él está ausente en la audiencia. Murió conducido por su obsesión de tener como trofeo el equipo de transmisión de Radio Venceremos, la emisora clandestina de la guerrilla del FMLN que emitía su señal en la zona nororiental del país.

De los 32 acusados como autores intelectuales de la masacre conocida como El Mozote, solo 16 se habían presentado al Juzgado Segundo de Primera Instancia de San Francisco Gotera. Ya  fallecieron 14. Uno se encontraba prófugo, pero no por este caso. Huía de una orden de captura girada por la Interpol, a solicitud de la Audiencia Nacional de España, por la masacre de los jesuitas de la UCA y sus dos colaboradoras, en 1989. Esta tenía como objetivo extraditarlo al país europeo, donde se ha abierto un proceso penal por este crimen calificado como de lesa humanidad.

Ya con la extradición denegada, nuevamente, por la Corte Suprema de Justicia, el jueves 19 de de octubre, el excomandate de la Fuerza Aérea Salvadoreña, el general Juan Rafael Bustillo Toledo, llegó al juzgado para que le notificarán sobre su acusación. Bustillo sobrepasa los 70 años. Arribó al lugar entoldado en su temple militar. Trata de pasar con autoridad en medio de los periodistas que le toman fotos. Es acompañado por dos de sus hijos. Ambos, un hombre y una mujer, sobrepasan los 40 años. Uno de ellos balbucea: “Los bufones del circo”.

Bustillo ingresó a la sala de audiencia y se sentó en el banquillo de los acusados. Con fuerza mueve de atrás a adelante el micrófono que está sobre el escritorio. Pone sobre este un libro rojo y viejo. Es el informe de la Comisión de la Verdad. El documento relata los  casos más representativos de violaciones a los Derechos Humanos cometidos por la guerrilla del FMLN y las Fuerzas Armadas de El Salvador (FAES). En este documento se encuentra descrito el caso de la masacre de El Mozote. Pero, solo aparecen los nombres del coronel Jaime Flores Grijalva y el coronel Domingo Monterrosa. Sin embargo, durante esta masacre, unidades de la Fuerza Aérea, las cuales estaban bajo el mando de Bustillo, tuvieron participación.

El general quiere hablar

Unos minutos después de las 9:00 a.m., todos en la sala se paran porque ingresa el juez Jorge Guzmán. El funcionario preguntó si el imputado está presente en la Sala, y comienzó a explicar en qué consiste el proceso judicial.

—¿Usted me escucha bien? − Pregunta el juez.

—Señor juez, ¿puedo hablar entonces? − Interrumpe al micrófono Bustillo

—Permítame. Quisiera saber en este momento, ¿si me escucha usted bien con toda normalidad?− Repregunta el juez al general.

—¿Cómo dice? Es que yo soy un poco sordo. − Contesta Bustillo.

—¿Me escucha bien? − Insiste.

—Sí, sí.− Responde Bustillo.

—Voy a tratar de hablar lo más fuerte posible para que sepa todo lo que se le va a explicar – Continúa el juez.

Luego de explicar en qué consiste esta etapa del proceso judicial, el juez le dijo a su asistente que lea parte del expediente judicial. Este narró la masacre cometida entre el 8 al 14 de diciembre de 1981. A los minutos de iniciar con la lectura, un hombre irrumpió en la sala. Lucía un traje azul, una camisa verde y corbata con rombos de colores. Una vez dentro, se sentó en la fila de sillas que está atrás del general. Al poco tiempo, se levantó y se sentó junto al general. A los minutos, comenzó a hablarle al oído a Bustillo… hasta que el juez interrumpió la lectura de su asistente y pidió al hombre de traje azul que parara de conversar con el general.

Una vez parado el relato, que duró más de media hora, el juez presentó al hombre sentado junto a Bustillo. Él es Juan Antonio Perdomo, abogado de la Procuraduría General de la República y defensor de Bustillo. El único militar imputado en este caso que no tiene un abogado particular.

Tras la presentación del defensor, el juez le dijo a Bustillo que se le acusa de nueve delitos: Asesinato, violación agravada, privación de libertad agravada, violación de morada, robo, daño agravado, estragos especiales sancionados, actos de terrorismo y actos preparatorios de terrorismo.

Posteriormente, el funcionario judicial le dijo al general que que tiene derecho a la presunción de inocencia y a declarar sobre los hechos que se le imputen cuando se fije una audiencia para esto.

—Le consulto, general Juan Rafael Bustillo Toledo, ¿ha entendido los derechos que aquí se le han informado?  − Le pregunta el juez luego de haberle dicho

—Mire, señor juez, yo quisiera ampliar un poco sobre este caso…− Expresa Bustillo.

—Permítame un momento, General… − Interrumpe el juez. Entre tanto, el abogado trata de persuadir a Bustillo para que no hable.

—¿No puedo explicar nada de esto? − Le replica el militar al juez.

El juez comentó al acusado que, si este lo deseaba, podía cambiar el abogado público por un particular y  que podría presentar prueba de descargo. Luego, de los anuncios, el juzgador preguntó a Bustillo si quiere hacer su declaración indagatoria:

—Sí, afirmativo. − Contesta el general.

El juez le señala que posteriormente se establecerá una fecha para que se pueda hacer la declaración indagatoria. Cuando el juez hace una pausa, el general toma la palabra:

—Señor juez, como yo soy poco entendedor de las leyes, no comprendo por qué es que en este momento yo no puedo declarar acerca de mi situación, sino que esperar después. He escuchado todos los cargos que se me han hecho, la lectura que han dado de lo que aconteció en diciembre del 81. Pero, sin embargo, ¿yo no puedo hablar aquí entonces en este momento?  − Pregunta molesto Bustillo.

El juez explicó que, por la magnitud del hecho, sería necesario reprogramar su declaración. Mientras el funcionario judicial hablaba, el abogado de la PGR trató de convencer a Bustillo para que, en efecto, no rinda su declaración judicial.

En ese momento, el exprocurador de los Derechos Humanos, David Morales —quien es acusador particular de este caso—, pidió al juez que valore la solicitud del General para declarar este mismo día. Después, se paró Juan José Benavides, fiscal del caso, quien se sumó a la petición de Morales.

El abogado Perdomo se levantó. Tomó el micrófono. Pidió que su defendido no haga su declaración este día. Expuso dos motivos. Primero, argumentó la dimensión del caso y luego expusó que fue hasta ese momento, el día de la audiencia, al sentarse frente al juez, que conocía a su defendido: el general Bustillo.

Tras estas tres intervenciones, el juez hace ver que a pesar de la dimensión del caso, la decisión final la tiene Bustillo. Mientras esto ocurría, los dos hijos del general, ubicados atrás de él, intentan convencer a su padre.

—General Juan Rafael Bustillo Toledo, ¿desea en esta audiencia declarar sobre los hechos que se le atribuyen? − Repregunta el juez.

—Mi defensor me ha recomendado que lo haga posteriormente − Responde Bustillo.

Tras la respuesta del General, el juez da por finalizada la audiencia. Los periodistas se abalanzaron sobre Bustillo para obtener su declaraciones. Sus hijos y abogado lo convencen de no hablar. Lo único que dijo Bustillo a la prensa fue que hablará luego de este proceso.
 

El Mozote: Más de tres décadas en impunidad

Pasaron casi diez años para que un sobreviviente de la masacre de El Mozote, Pedro Chicas, presentara una denuncia en el Juzgado de Primera Instancia de San Francisco Gotera por este crimen cometido en 1981.

Tres años después de esta denuncia y ya firmados los Acuerdos de Paz, la Comisión de la Verdad presentó un informe en donde detallaba las violaciones a los derechos humanos cometidos por la Fuerza Armada, grupos paramilitares y la exguerrilla del FMLN. En el informe aparecen casos como el asesinato del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero; la masacre de los jesuitas de la UCA y sus dos colaboradoras; y la masacre de El Mozote, en Morazán.

Cinco días después de haber presentado el informe, el sábado 20 de marzo de 1993, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz, la cual perdonaba de cualquier responsabilidad civil y penal a los violadores de los derechos humanos. Con esta normativa, el caso de El Mozote fue archivado.

Sin embargo, en el 2006, organizaciones de derechos humanos acompañaron a los sobrevivientes y familiares de las víctimas de El Mozote para presentar una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En el 2012, la Corte condenó al Estado salvadoreño como responsable de la masacre y ordenó que investigara este crimen, que realizara un censo de las víctimas, exhumara los cadáveres y entregarlos a sus familiares.

Sin embargo, el proceso judicial siempre siguió archivado con el argumento de la Ley de Amnistía, pero esto se revirtió en julio del 2016, cuando la Sala de lo Constitucional invalidó esta normativa y ordenó hacer justicia por los crímenes cometidos durante la guerra —entre ellos, la masacre de El Mozote—. Un mes después de invalidar la Ley de Amnistía, el Juzgado Segundo de Primera Instancia ordenó reabrir el caso de la masacre de El Mozote.

1 Comentario

  1. Periodista Marroquín: ¿Existe alguna posibilidad de que usted escriba sobre la masacre de lesa humanidad cometida a más de 1,000 combatientes en el Frente Paracentral de las FPL, con la anuencia de la Comisión Política, en ese entonces comandada por Salvador Sánchez Cerén e integrada entre otros por Medardo González y Lorena Peña? ¿o considera usted que no es de interés histórico esa investigación? Me sorprendería, le digo, que siquiera contestara, porque el interés que he visto que la ex guerrilla tiene para encausar a Bustillo -según lo que uno lee de cuadros del FMLN- es el papel determinante que tuvo el ex-jefe de la Fuerza Aérea en descabezar la ofensiva final de la ex guerrilla y sus internacionalistas…

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