“Lo que menos me cuesta es sonreír”, dice el arquero Roberto Hernández mientras posa para una sesión de fotos en el polígono de tiro “Jorge Jiménez”, del Polideportivo de Ciudad Merliot, el cual ha sido y sigue siendo su segunda casa.

Y es que, hablar del arquero Roberto Hernández es hablar de un atleta inquebrantable que siempre ha buscado la excelencia deportiva y que en agosto de este año tocó el cielo en el Ciclo Olímpico: ganó medalla de oro en los Juegos Panamericanos Lima 2019 e ingresó al selecto grupo de atletas salvadoreños que han ganado oro a nivel continental.

Eso sí, a pesar de los éxitos que ha acumulado en sus 17 años de carrera deportiva, Roberto siempre ha mantenido los pies en la tierra y nunca se ha avergonzado de sus raíces “aunque somos engreídos y agrandados, nos gusta decir: soy de Santa Ana” dice sonriendo el máximo representante del arco compuesto salvadoreño.

“Soy dos veces perfecto: fasista y santaneco. Crecí en Santa Ana e hice muchos deportes, pero luego me trasladé a San Salvador e hice natación, judo y boxeo. En este último me iba bastante bien, pero a mi mamá no le gustaba que me pegaran, solo ella me podía pegar (se ríe)», dice el carismático arquero que, desde la semana pasada, puede hinchar el pequeño y decir que es el único santaneco “tres veces perfecto”. tras ser declarado «Hijo Meritísimo de Santa Ana».

“Me siento muy orgullo de mi país, de mis raíces y de mi familia. Luché por esa medalla porque me he preparado en casa, no llegaron muchos fogueos como lo hubiese querido pero acá está, esa medalla es para El Salvador”, dice el arquero al referirse a la medalla obtenida en Lima.

Consagración panamericana

“Cuando gano la semifinal, me digo: ya está, ya tengo la medalla segura. Lo celebré y llega la descompresión. Cuando salgo y todos están más tranquilos (delegación) caigo en la cuenta que la psicóloga nos dijo: no celebren, ¿por qué están celebrando, si esto no ha acabado? Y luego leo mensajes de mucha gente en el país y me pedían la medalla de oro, de verdad me lo propuse y me enfoque en la de oro”, comenta Roberto al recordar su consagración panamericana.

Luego el arquero tuvo un día para entrenar y hacer mucho trabajo mental, entonces fue cuando se le acercó un amigo colombiano -el ganador de bronce (Daniel Muñoz)- y le dijo: “él te tiene miedo y dijo que el único que lo podía meter en problemas eres tú (refiriéndose al estadounidense Braden Gellenthien)”.

“Cuando estoy en la línea del match, en la línea de tiro, me siento increíblemente seguro que voy a ganar y voy paso a paso. Si cometí algún error, lo compensé en hacer que la flecha entrara. Hago forzado el disparo pero yo sé que es lo suficiente para ganar. Cuando veo que la gente no reacciona, yo abrí las manos, como queriendo decir: ya gané y la gente empieza a celebrar. No caí en cuenta en ese momento sobre la dimensión de mi medalla, hasta después, cuando ya estaba en El Salvador”, expresa Roberto quien ganó la segunda medalla de oro para El Salvador después de 12 años, ya que la primera la ganó la marchista Cristina López, en Río 2007 (Brasil).

Y continúa: “cuando se me acerca gente desconocida, que en su vida ha oído hablar de tiro con arco y me decían ‘gracias por esa medalla’, ‘me hizo sufrir por esa medalla, felicidades´; eso te llena, lo aprecias y te enorgullece de sobremanera”, manifiesta Hernández con esa sonrisa que lo ha acompañado en sus mejores y peores momentos.

Camino difícil

Para Roberto, el camino al éxito no ha sido fácil. Tuvo que estudiar en el sistema de educación a distancia, no hubo graduación de bachillerato, sacrificó salidas al cine o reuniones con su familia, porque lo único que quería era ser un gran arquero. Entreno tras entreno, horarios por la mañana y tarde, esa era su vida cotidiana desde los 14 años de edad.

Pero todos esos sacrificios han dado fruto y están registrados en su currículum deportivo, entre los más importantes: medalla de bronce en Copa del Mundo Shanghai China 2019; medalla de plata en Copa del Mundo Medellín 2015; medalla de bronce en Juegos Mundiales Cali Colombia 2013; multimedallista mundial, dos veces campeón panamericano; campeón Centroamericano y del Caribe y mejor ranking mundial, en el que ocupa el octavo lugar actualmente.

Su máximo sueño a nivel de Ciclo Olímpico ya lo logró, y espera que algún día su disciplina, el arco compuesto, sea parte del programa de los Juegos Olímpicos.

Su filosofía de vida ha sido siempre la de nunca rendirse “aunque haya caídas o golpes en la vida hay que luchar por lo sueños”, y así es la vida de Roberto, un luchador incansable que nunca se rindió porque hubo determinación y disciplina hasta alcanzar la gloria. “Nunca rendirse, te vas a caer mil veces, pero si te levantas siempre, tratas de salir adelante y el día que lo lográs, terminás teniendo ese momento de satisfacción personal y eso te marca la vida”.

Apoyo familiar

Sus padres, José Roberto Hernández y Alba Flor Maldonado de Hernández, han sido un pilar fundamental en todo su proceso deportivo; ambos son licenciados en psicología, también tienen otras especialidades: educación física y enfermería, respectivamente. Como progenitores han sabido inculcarle valores, entre ellos la disciplina y la parte pedagógica que hoy pone en práctica como entrenador de las categorías juveniles nacionales, masculinas y femeninas, desde 2015, y quienes en su mayoría forman parte de la selección juvenil y mayor. Desde 2018 pasó a formar parte del staff de la federación nacional, como gerente técnico de la Federación Salvadoreña de Tiro con Arco.

“Mis padres estaban ahí apoyándome, mi madre afónica y mi padre recién salido de una cirugía, estaban felices. Yo les debo todo lo que he logrado a ellos, cuando se está ya en estos momentos es cuando aprecias las cosas, todos los sacrificios que ellos han hecho. Es ahí es donde notas que están en los momentos buenos y en los malos”, dijo el medallista.

Este campeón panamericano es un luchador incansable y ahora sus conocimientos se los transmite a sus atletas, y no solo en lo deportivo, también en aspectos personales. Roberto así lo vivió y espera que en pocos años estos chicos sean campeones mundiales y medallistas panamericanos, ya que él sí sabe muy bien qué es estar en la línea de tiro.

Por: INDES

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