La agencia espacial ha estado desarrollando y probando secuencias operativas para eliminar residuos rocosos atascados en el sistema del explorador.

El equipo de la misión Marte 2020 de la NASA ha estado trabajando de forma metódica en la determinación del mejor camino a seguir para eliminar los guijarros atascados en el sistema de recogida de muestras del róver Perseverance.

El pasado 29 de diciembre, el Perseverance perforó una roca apodada Issole y extrajo una muestra de ella. «Sin embargo, durante la transferencia del pedazo que contiene la muestra al carrusel del róver (que almacena los fragmentos y los pasa en tubos al hardware de procesamiento ubicado en su interior), nuestros sensores indicaron una anomalía», escribió el pasado viernes Louise Jandura, ingeniera jefa de muestreo y almacenamiento en caché de la NASA, en una entrada de blog.

Durante el fin de semana pasado, y a principios de esta semana, se desarrollaron y probaron secuencias operativas para eliminar estos intrusos rocosos. En primer lugar, el róver echó un vistazo al suelo que tiene debajo para poder controlar los cambios cuando desaloje los guijarros intrusivos. Lo siguiente es una maniobra del brazo robótico.

«En pocas palabras, estamos devolviendo el contenido restante del tubo de muestra 261 (nuestra última muestra de núcleo de roca) a su planeta de origen», escribió la directora del proyecto, Jennifer Trosper, en una actualización de la información sobre el róver este viernes. Trosper lo describió como algo que «nunca imaginé que realizaríamos».

Los investigadores señalan que, aunque ese escenario nunca se diseñó ni se planificó antes del lanzamiento, «resulta que verter un núcleo desde un tubo abierto es un proceso bastante sencillo». Ya se enviaron los comandos, tras lo cual el brazo robótico simplemente apuntará el extremo abierto del tubo de muestras hacia la superficie de Marte y dejará que la gravedad haga el resto.

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