La farmacéutica se enfrenta a decenas de miles de demandas por su talco y otros productos calificados como cancerígenos.

El gigante farmacéutico Johnson & Johnson recurrió a un truco jurídico para que las decenas de miles de demandas presentadas en su contra por el uso de supuestas sustancias nocivas y cancerígenas en sus productos puedan ser consideradas en un solo litigio.

A ese fin, la compañía estadounidense creó una subsidiaria, LTL Management, que este jueves se declaró en quiebra ante un tribunal en Carolina del Norte.

Esta maniobra legal, conocida como ‘quiebra tejana de dos pasos’ y ya realizada por otras farmacéuticas plagadas de litigios, desviaría hacia la nueva estructura todas las obligaciones que puedan aguardar a la compañía como resultado de cualquier demanda u otras acciones jurídicas.

Según los materiales del auto de bancarrota, citados por Reuters, los costos legales de Johnson & Johnson ante los casi 40.000 casos se aproximan a 1.000 millones de dólares, mientras que acuerdos y otros veredictos añadirían 3.500 millones.

La empresa, que tiene un valor de mercado por encima de los 400.000 millones, dio así un paso dirigido a que todos los litigios se suspendan mientras LTL esté tramitando la quiebra, de la que ni la farmacéutica ni sus otras subsidiarias forman parte.

J&J promete financiar los futuros costes legales de LTL en relación con las demandas, en una proporción que determinará el juez de la causa.

La compañía lleva años defendiéndose de múltiples demandas relacionadas con productos como el talco para bebés. En particular, afronta denuncias de personas, que incluyen a mujeres con cáncer de ovario, que alegan que el asbesto presente en el talco les provocó cáncer.

Johnson & Johnson niega las acusaciones y sostiene que su talco es «seguro, no contiene asbesto y no causa cáncer».

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