Entre 107.000 y 500.000 litros de crudo fueron vertidos al Pacífico la semana pasada.

En EE.UU. continúa la investigación sobre el derrame masivo de petróleo que ocurrió la semana pasada en la costa de California y que fue catalogado por la Guardia Costera como gran siniestro marino, el nivel más alto de gravedad, y supuso la declaración del estado de emergencia. De acuerdo con las autoridades, el oleoducto podría haber estado dañado desde hacía un año.

Si bien se desconoce la cantidad exacta del vertido que fue a dar al Pacífico, este jueves funcionarios de California lo estimaron entre 107.000 y 500.000 litros.

Según un comunicado de la Guardia Costera, los daños resultantes estimados podrían ascender a más de 500.000 dólares. Este jueves se presentó una demanda colectiva contra la empresa operadora del oleoducto responsable del vertido en nombre de los dueños de los negocios afectados.

Al mismo tiempo, expertos aseguran que el vertido podría afectar a las aves de la zona posiblemente de manera permanente. Según Steven Murawski, biólogo pesquero y ecólogo marino de la Universidad del Sur de Florida, la recuperación será muy desigual y los efectos perdurarán incluso después de que se haya eliminado el chapapote de las playas.

Unas 1.500 personas van a participar en las tareas de limpieza, según estiman las autoridades, quienes han pedido la ayuda de cientos de voluntarios. Además, varias agencias están involucradas en la investigación de la causa de lo sucedido. A principios de semana las autoridades aseguraron que el origen estaba en una grieta de una tubería propiedad de Amplify Energy.

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