El Gobierno británico presentó hoy un plan para el otoño y el invierno contra la COVID-19, en el que delineó las posibles medidas y restricciones que el país podría establecer hacia finales de este año.

El plan, dado a conocer por el primer ministro británico Boris Johnson, indica que existe una “importante incertidumbre” con respecto a lo que ocurrirá este año y que existe un riesgo “plausible” de que los casos aumenten hasta el punto de someter al Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) a una “presión insostenible”.

Los pasaportes de vacunación y el uso legalmente obligatorio de mascarillas son parte de un “Plan B” elaborado para enfrentar la COVID-19 este invierno si el NHS se ve sometido a una presión insostenible. Además está el “Plan A” que incluye promover las vacunas y seguir con las reglas de realización de pruebas y aislamiento.

Johnson dijo que el Plan B, con medidas como el uso de mascarillas, tendría como fin evitar el desbordamiento del NHS.

Cuando se le preguntó sobre las circunstancias en las que consideraría dejar el Plan A y adoptar el más estricto Plan B, el primer ministro dijo que consideraría los riesgos y el estado de la enfermedad a través de datos en tiempo real.

Johnson dijo que el programa de vacunación se está intensificando y que el Gobierno “sigue adelante” con el programa de refuerzo. Esto construirá muros de protección de inmunización mucho más altos, dijo.

Hoy con anterioridad, el Gobierno británico anunció que la inyección de refuerzo contra la COVID-19 será ofrecida a personas de 50 años o más, a quienes estén en asilos y a los trabajadores sanitarios y sociales de la primera línea. Los directores médicos de las cuatro naciones de Reino Unido confirmaron el lunes que se ofrecerá la vacuna contra la COVID-19 a los adolescentes de entre 12 y 15 años.

“El plan invernal para la COVID-19 sirve como una advertencia sobre la forma en la que controlamos el virus 18 meses después de iniciada la pandemia. Desplegar la mejor línea de defensa, en la forma de vacunas de refuerzo e inyecciones para los adolescentes más jóvenes sigue poniendo el énfasis en ‘la COVID, pero no demasiado'”, dijo Simon Clarke, profesor asociado de microbiología celular de la Universidad de Reading.

Más de 89 por ciento de las personas de 16 años o más en Reino Unido han recibido la primera dosis de una vacuna y más del 81 por ciento han recibido ambas dosis, según las cifras más recientes.

Para llevar la vida de nuevo a la normalidad, países como Reino Unido, China, Alemania, Rusia y Estados Unidos han estado en una carrera contrarreloj para aplicar las vacunas contra el coronavirus.

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