Distintos estudios apuntan, entre otras causas, a la presión que el confinamiento obligatorio ejerció sobre gran parte de la población mundial.

El alcohol, las pastillas y el tabaco sobresalen como las sustancias cuyo consumo ha aumentado de forma alarmante a raíz de la emergencia sanitaria. Si bien muchos profesionales de la salud ya venían advirtiendo de esta situación, poniendo la lupa sobre el incremento de casos de ansiedad y de depresión, ahora estas preocupaciones empiezan a verse reflejadas en las cifras de varios estudios, muchos de los cuales  señalan que esas alteraciones del ánimo actúan, precisamente, como un disparador del consumo de dichas sustancias.

Por ejemplo, en Argentina, según las cifras oficiales de la industria, en 2020 el consumo de alcohol aumentó un 300 %, mientras que, según el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, el uso de psicofármacos en el país latinoamericano fue cuatro veces mayor al del resto de los medicamentos. Entre los más vendidos se encuentran el clonazepam y el alprazolam, que son fármacos de efecto tranquilizante.

«El encierro no cura»

En opinión de Edith Benedetti, psicóloga especialista en adicciones, la desigualdad social también influye en estos comportamientos, que se han visto agravados por el encierro de la cuarentena. «El encierro no cura, justamente produce otro tipo de efectos», afirma.

Estos primeros estudios, que también se están realizando en otros países, no reflejan una realidad muy distinta a la de Argentina. Así ocurre en México, donde un trabajo elaborado de manera conjunta entre varias instituciones y las autoridades sanitarias revela que se ha producido un incremento del 18 y el 21 % en el consumo de opioides y marihuana, respectivamente, entre los adolescentes y jóvenes. También se ha registrado un aumento del 14 % en consumo de alcohol por parte de esos grupos.

Por su parte, en EE.UU., según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, entre marzo de 2020 y marzo de 2021 se registró un aumento de casi el 30 % en muertes por sobredosis de drogas, alcanzándose los 96.000 casos, una cifra jamás vista antes en ese país.

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