Juan y sus reflexiones sobre ser delincuente

La Asamblea Legislativa ha dado cátedra, nuevamente. Ahora, han enseñado al pueblo salvadoreño cuál es el oficio bajo en el que es menos riesgoso robar: Ser político.

Todos aquellos a los que se les pasa por la mente robar tienen dos opciones: hacerlo bajo sus propios métodos o hacerlo a través del poder político. ¿Cuáles son las diferencias? Déjenme contarles la historia de tres amigos.

Un día, Juan citó a dos amigos cercanos para proponerles cometer un robo. “¿Qué robar?”, se preguntaron.

– Chico, uno de sus amigos dijo: “Un banco”.
– Reynaldo, que era un hombre informado, respondió: “Si robamos un banco, y luego nos agarran, primero, la Fiscalía tiene un buen rato para investigarnos. Segundo: tendremos que esconder ese dinero por ¡TREINTA AÑOS! -gritó-. Y hasta después de eso, nosotros o nuestra familia, vamos a disfrutar tranquilamente lo que consigamos”, añadió.

Chicho, el más joven de todos, estuvo pendiente de la plenaria del martes 18 de julio.
– “Hagámonos políticos”, resolvió.

Todos en ese momento le preguntaron si estaba loco. Él respondió:

-“Primero: En tu cargo tenés, mínimo, tres años para robar. Segundo: si te agarran la Fiscalía sólo tiene ¡un año para comprobarte el delito! Sino ya quedás como si nada. Tercero: solo te pueden quitar las propiedades hasta que el juez diga que sos culpable… y con la Fiscalía que tenemos… ¡Ah! Y por último, si te comprueban algo la Fiscalía solo tiene ¡DIEZ AÑOS! para recuperar lo que robemos. Después de eso, ya podés vivir tranquilo.

Después de la reunión, Juan y sus amigos ya no corrieron a un banco; fueron a las sedes de diferentes partidos para inscribirse.

¿Qué mensaje ha dado la Asamblea Legislativa? Nos ha dicho que utilizar el poder público, el poder que nosotros mismos les damos, es la manera más fácil y, ahora, menos riesgosa para robar. Si le robás a una empresa, tenés que esconder el dinero por treinta años, si le robas al pueblo solo son diez.

¿Qué mensaje nos ha dado el FMLN? Para conseguir financiamiento es más fácil negociar con delincuentes que con la oposición. ARENA no me merece un comentario. Ellos están claros que quieren ver arder el país para ganar las elecciones -¿acaso esperaba el FMLN que ARENA se comportaría diferente?-.

Ahora bien, si en la perspectiva del FMLN la única manera de superar un panorama adverso es proteger a delincuentes, eso habla muy mal de su capacidad de gestión, la ingenuidad con la que el FMLN asumió el poder y de lo mal que hace sus cálculos electorales.

Falta la opinión del presidente, pero como muy bien Roque Dalton lo describió hace años:

El presidente de mi país
se llama hoy por hoy coronel Fidel Sánchez Hernández.
Pero el general Somoza, presidente de Nicaragua,
también es presidente de mi país.
Y el general Stroessner, presidente del Paraguay,
es también un poquito presidente de mi país, aunque menos
que el presidente de Honduras o sea
el general López Arellano, y más que el presidente de Haití,
Monsieur Duvalier.
Y el presidente de los Estados Unidos es más presidente de mi país,
que el presidente de mi país,
ese que, como dije, hoy por hoy,
se llama coronel Fidel Sánchez Hernández.

 

*Marlón García es economista graduado de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.