Rinitis Alérgica y la Gripe Común
Dado que la Neumonía de Wuhan comienza como un Catarro Común, es decir con: aumento de mucosidades, estornudos continuos, congestión nasal, tos con flema, dolor de cuerpo, dolor de cabeza y fiebre; y en realidad, toda neumonía viral, se alerta a cada centro de salud a vigilar todos los casos que cursen con esos síntomas para descartar inmediatamente tales enfermedades, verificando rigurosamente si hay o no, disnea (dificultad respiratoria o sed de aire) de rápida aparición. Lo que conlleva referencia inmediata a hospital para ingreso, observación y manejo de sostén.

Sin embargo, la mayoría de casos de Resfriado Común, no se complican a una neumonía; y en nuestro país, aún no hay casos sospechosos de Neumonía por el COVID-19 (Nombre del
Coronavirus nuevo). Y aún más, muchas consultas, ni siquiera son Gripe Común, solamente son agudizaciones o crisis de Rinitis Alérgica.

La Rinitis Alérgica es una enfermedad nasal crónica (De larga duración en el tiempo),
prácticamente incurable, pero controlable, no contagiosa, que se presenta con síntomas
idénticos a un resfriado común, con las importantes diferencias que no presenta: fiebre, dolor de cabeza, dolor de cuerpo, se acompaña de picazón en la nariz y aparece en las madrugadas – noches, y cuyos episodios que se asocian a cambios bruscos de clima, aspiración de polvo, consumo de sustancias artificiales, líquidos o polvos volátiles (Con aromas intensos), caspa animal y partículas de plantas, etc.

Muchas personas confunden los recurrentes episodios de rinitis alérgica con gripe y concluyenque ellos -o sus hijos- se enferman continuamente, asumiendo que son propensos a los virus por su débil sistema de defensa. ¡Nada más alejado de la realidad!
Curiosamente, la Rinitis se le llama: «Alérgica», debido a constituye una hipersensibilidad del sistema inmunológico del área nasal y aún de toda la vía respiratoria superior. Es decir, el sistema de defensa en la vía respiratoria superior, se encuentra sumamente alerta, en un
estado exagerado de ataque, de tal manera, que todo elemento con el tamaño suficiente, lo considera u ataca como intruso, sea éste, polvo, heno, virus, bacteria u otro microorganismo, lo que se manifiesta en máxima producción de mucosidades líquidas, ataques de estornudos, inflamación cargada de células de defensa, etc. Es todo lo contrario de lo que se piensa, es un sistema inmunitario hiperactivo.

Para que el cuerpo reaccione de manera escandalosa, debe llegarse a una dosis establecida de alergeno (sustancia que produce alergia), que se va agregando poco a poco al hacer contacto con él. Primero, el cuerpo debe identificarla como intruso durante el primer contacto, luego se procesa, es al segundo encuentro, cuando se presentan las intensas manifestaciones; es por eso, que muchas personas aseguran que ya habían tenido acercamientos con «X» o «Y» alergeno y nunca presentaron ningún síntoma; afirman que siempre estuvieron cerca y no sufrían de tales padecimientos. Aunque se podría interpretar que la rinitis alérgica o cualquier tipo de alergia es «caprichosa», realmente, lo que necesita es llegar a la dosis específica de respuesta.

La Rinitis Alérgica es una respuesta inflamatoria de alta intensidad de manera progresiva, cuyo origen en los pacientes está fuertemente relacionado con una herencia genética de
tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres. Por lo cual, si se conoce de tales antecedentes, se deben tomar las precauciones respectivas, descritas al final de este artículo.
Definitivamente, quienes sufren esta condición, no solo son más susceptibles a sufrir de
infecciones de vías respiratorias altas, sino también de complicarse más rápidamente.
Por lo tanto, en este contexto de alerta, si su diagnóstico es ese o coincide con esas
características, se deben tomar las siguientes previsiones:
1- Asistir a control permanente con un médico general o, si ya lo tiene, ser constante en cada cita.
2- Tener siempre reserva y a la mano, mascarillas protectoras.
3- Evitar contacto continuo con exceso de polvo, manteniendo superficies limpias y libres de él. Barrer y sacudir con implementos mojados.
4- No consumir alimentos con preservantes, colorantes y saborizantes artificiales.
5- En la medida de lo posible, no convivir cercanamente con animales, especialmente perros, gatos, aves y plantas.
6- Mantener tibias, áreas de gran pérdida de calor como: orejas, nariz, boca, cuello, codos,
manos, rodillas y pies.
7- Finalmente, usar antihistamínicos (medicamentos para las alergias) según lo indique el médico general o médico alergólogo (especialista en alergias).

Por: Aldo Francisco Hernández Aguilar Doctor en Medicina, profesor universitario de Anatomía Microscópica e investigador de la Universidad de El Salvador (UES) y médico de la Clínica Metabólica del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS).

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here