El presidente Nayib Bukele, dio a conocer este miércoles a través de su cuenta en Twitter, una serie de supuestas peticiones de la exencargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, Jean Manes, en la última reunión que sostuvieron.

Según el mandatario, la diplomática estadounidense hizo cuatro peticiones: La liberación de Ernesto Muyshondt; la no reelección del Fiscal General Rodolfo Delgado; el compromiso de no tocar a Alfredo Cristiani y Douglas Meléndez, y detener los arrestos de las personas implicadas en los sobresueldos.

Actualmente, Muyshondt guarda prisión acusado por los delitos de agrupaciones ilícitas y fraude electoral.

Asimismo, el mandatario salvadoreño, dio a conocer a través de un hilo en Twitter, que solicitó al Ministerio de Justicia y a Cancillería, que enviaran notas a la Corte Suprema solicitando la extradición de Armando Eliú Díaz, alias “Blue”, hacia Estados Unidos.

Estas declaraciones se dan, luego que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusara al director de Centros Penales, Osiris Luna y al director de Tejido Social, Carlos Marroquín, de negociar con pandillas con el fin de disminuir los homicidios en el país, por lo que se dio a conocer que serían sancionados.

Entre los acusados, también figura la mamá de Osiris Luna, Alma Yanira Meza, por colaborar con su hijo en el desvío de ayuda de emergencia durante la pandemia.

De acuerdo con el Departamento del Tesoro, las sanciones se aplican luego que una investigación revelara supuestas negociaciones encubiertas entre funcionarios del Gobierno salvadoreño y líderes pandilleros, entre ellos los de la Mara Salvatrucha (MS-13).

En el texto, la institución recuerda que el 11 de octubre de 2012, EE.UU. designó a la MS-13 como organización criminal internacional, por su participación en actividades delictivas transnacionales graves, que incluyen «tráfico de drogas, secuestro, tráfico de personas, tráfico sexual, asesinatos, asesinatos, extorsión, chantaje, extorsión y delitos de inmigración».

Las negociaciones

Según la información, Luna y Marroquín dirigieron, facilitaron y organizaron una serie de «reuniones secretas» en las que participaron líderes de pandillas encarcelados y en las que se permitió que pandilleros conocidos ingresaran a las instalaciones penitenciarias.

 

 

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