No hay lugar para graduados: El país que desecha a sus profesionales

23 mil 194 personas se graduaron de educación superior en 2014, según datos del MINED. Entre ellas estuvo Stephanie García, quien se graduó de Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Título en mano, la joven buscó trabajo durante un año en diferentes lugares, donde le solicitaban contar con  experiencia laboral de al menos dos años en la plaza a la que ella deseaba aplicar.

En los últimos cuatro años, la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) ha sido constante en señalar que las personas que tienen entre diez y más años de estudios aprobados, mantienen altos índices de desocupación. Los niveles de desocupación más bajos se encuentran en los primeros dos grupos: quienes no reportan nivel educativo y hasta tres años aprobados de educación formal.

La única experiencia que Stephanie tenía era la de un empleo que tuvo en una empresa de arquitectos, en donde laboró porque había estudiado bachillerato técnico vocacional en esa rama. Por lo que, mientras esperaba por una oportunidad, emprendió un pequeño negocio de reparaciones menores en hogares, en donde coordinaba servicios como limpieza de cisternas, goteras, entre otros.

La tasa de desocupación más baja en la reciente EHPM de 2016 fue para los que no tenían ningún nivel educativo y la más alta fue en el nivel de 10 a 12 años de estudios aprobados.

Entre 2013 y 2016, aproximadamente un tercio de la población que ha invertido en completar 13 y más años de estudio se mantuvo fuera de los ocupados.

Stephanie se dio cuenta de que necesitaba un ingreso fijo. Así, solicitó empleo en un call center. Ahí, alejada de la profesión de la que se graduó, trabaja desde hace más de dos años a cambio de un ingreso de $700 mensuales.


Este anuncio clasificado de un rotativo salvadoreño de este año detalla la oferta laboral para un profesional de ingeniería o licenciatura con salario de $500. Además se le pide experiencia laboral mínima de un año y formación pedagógica

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Para el investigador y economista Mauricio González Orellana, la causa principal del problema del desempleo no es educacional, sino económico.  Según el especialista,  la oferta laboral de cada año está muy por encima de la demanda de trabajo.

“Lo que se tiene es una producción anual de gente educada, ya sea de bachillerato o de universidad que simplemente no encuentran trabajo, la PEA (población económicamente activa) se va incrementando cada año, entonces en principio esta gente debería ocuparse en un empleo, pero la economía apenas produce unos cinco mil empleos. Lo  que le quiero decir es que si la gente no encuentra empleo no se debe a que sí está bien educada o está mal educada, es porque no hay oportunidades económicas en el país. ¿Me entiende? ¡No hay oportunidades económicas!”, expresa el académico.¨

Opinión similar comparte Alberto Mora,  coordinador del Informe del Estado de la Región (ERCA) quien afirma que en algunos países centroamericanos poseer un nivel educativo alto no implica necesariamente un bajo nivel de desempleo.

Sucede que las personas que no tiene educación o que no tienen estudios primarios completos tienen niveles de desempleo más bajos que aquellos que tienen una formación universitaria o postgrado. Esto, por supuesto, podría estar también relacionado no solo con el sector productivo, con el mercado laboral y del tipo de empleo que se está creando, sino también con el hecho de que probablemente estas personas que tienen bajo nivel educativo están en condición de pobreza y para ellos estar desempleados es un lujo que no se pueden dar¨.

La disminución de la rentabilidad de la inversión en educación

Orquídea Díaz es otra joven que después de culminar su carrera universitaria se enfrentó a la poca oferta laboral. “Recuerdo que fueron 50 copias de mi currículum que repartí a varias empresas y no recibí más que una respuesta, pero yo ya estaba aquí cuando eso sucedió” menciona Orquídea, quién a raíz de no haber encontrado una oportunidad de empleo decidió emigrar a Estados Unidos, en donde actualmente gana alrededor de $1,300 mensuales como profesora de español en un Daycare.

Orquídea Díaz en su trabajo en un daycare en EE.UU. La joven profesional migró al no encontrar posibilidades laborales tras un año de buscar trabajo constantemente.

Para estudiar su carrera en una universidad privada, Díaz realizó un préstamo estudiantil de $9, 800 que continúa pagando. “¿Qué si valió la pena?… Personalmente puedo decir que me siento orgullosa de mi misma por haber logrado culminar mi carrera, el estudiar te hace ver las cosas con otras perspectivas … Pero profesionalmente me siento frustrada; y sí, creo que me hice de un préstamo por nada, al final, no valió la pena en cuanto a trabajo,fue más que nada superación personal, no más que eso”, señala.

La inversión promedio para completar una carrera de educación superior, según datos del MINED, (sin incluir gastos de graduación, transporte, alimentación, y libros, etc) es de $541 por 5 años en la Universidad de El Salvador (UES), y de $3, 763 en una universidad privada.

En el otro extremo, un instituto especializado como la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN) o la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera, una carrera puede costar $18,144, casi cinco veces el costo de una carrera en una universidad privada promedio y 33 veces el costo en la UES.

En estos Institutos Especializados solo asiste el 0.68% de la población universitaria, que es equivalente a 1, 224 alumnos y alumnas.

Gráfico 1

 

La fuerte inversión que se necesita para cursar una carrera universitaria se realiza con la esperanza de obtener un empleo y un salario mejor remunerado. Pero los datos de la EHPM revelan que quien estudió hasta tercer grado puede ganar unos $210.15 mientras que un profesional universitario recibe $564.6. Para 2013, una persona con 13 o más años de estudio aprobado podía ganar en promedio $627.22.

El investigador Mauricio González Orellana, en uno de sus estudios estima la rentabilidad de la inversión en educación (Tasa Interna de Retorno de la Inversión en Educación) en donde algunas de las variables son el salario, los años de estudio y los años de experiencia.
Orellana comprobó que mientras la rentabilidad de los trabajadores que poseen al menos un título educativo se reduce, la de los trabajadores sin título aumenta.

“Esto significa que la rentabilidad de la inversión en estos niveles es ahora menor que antes, y es una explicación importante de la migración de esta clase de trabajadores”, indica Orellana.

 Gráfica 2

 

Roger Arias, rector de la Universidad de El Salvador opina que en efecto esta disminución de la rentabilidad educativa es un problema que existe. “Tú tienes a gente muy bien formada, muy bien preparada ganando poco dinero y a otros, menos formados, ganando mucho dinero. Pasa por muchas cuestiones, sobre todo lo ves en el ámbito público. El acceso en algunos casos no es por capacidades, sino qué tan cerca estás del que las tiene. Si el acceso fuera por méritos, por capacidad, tendríamos un país distinto. Hay diputados que ni leer saben”, enfatiza Arias.

Las carreras estudiadas no corresponden con demanda laboral

En El Salvador, una alternativa inmediata a los profesionales con desempleo son los servicios empresariales a distancia (SED) mejor conocidos como call center, que según la Cámara Americana de Comercio de El Salvador (Amcham), generan más de 17,500 empleos directos. Actualmente, el país cuenta con más de diez call centers que mes con mes publicitan por diferentes medios de comunicación ofertas de trabajo con atractivos bonos.

Para trabajar en un call center atendiendo llamadas, no se necesita experiencia laboral, tampoco un título universitario, solamente hablar inglés. Según Stephanie García, un profesional en Comunicaciones, muchos compañeros en su trabajo son jóvenes graduados de la universidad que como ella no han encontrado un trabajo conforme a su carrera, pero les ofrece una remuneración salarial acorde con su nivel educativo .

“Los hay desde ingenieros, relacionistas públicos hasta dentistas. No me fuera a otro lugar a trabajar como comunicadora si me pagan menos que aquí, considero que nuestro país tiene precio alto en vida y no se valora el trabajo”, indica la joven.

Las estadísticas de educación superior señalan que en los últimos cinco años las áreas económicas, de tecnología y educación son las que generan mayor cantidad de profesionales graduados a escala nacional (ver gráfica 3). En contraste con las áreas de ciencia, agropecuaria y medio ambiente, cuyos rubros gradúan menos de 400 personas al año.

Por otra parte, la EHPM muestra que la mayoría de los ocupados por actividad económica pertenece a los rubros como comercios, hoteles y restaurantes, industrias manufactureras y la agricultura, ganadería, caza silvestre emplean a más del 50%. Mientras que actividades como la enseñanza sólo emplean a un 3% de los ocupados.

Además, la Dirección General de Estadísticas y Censos (DIGESTYC) señala que las actividades económicas que gozan de mejores salarios promedios son las relacionadas con las actividades clasificadas en la rama de actividad económica como enseñanza, cuyos empleados pueden ganar $573.77, los empleados de la administración pública $484.87 y los trabajadores de organismos internacionales, que para 2015, ganaban en promedio más de mil dólares.

En este clasificado se busca una persona sin estudios universitarios, y no exige experiencia. Se ofrece un sueldo de $400 más propinas. El clasificado anterior ofrece $500 por un profesional graduado.

Para el ministro de Educación, Carlos Canjura, la falta de planificación de la oferta académica de los institutos de educación superior con los futuros empleos es un reto a superar.

“Una de las cosas que está rara en el sistema de educación superior es que no tiene correspondencia con lo que demanda el país. Se produce lo que el país ya tiene cubierto. Por ejemplo, administración de empresas es casi universal y creo que no es por ahí lo que el país necesita. Producimos pocos matemáticos, pocos físicos, muy pocos técnicos (…) Entonces, hacer que la demanda nacional se ponga en mayor correspondencia es uno de los retos, porque hay cantidades de profesiones que se están ofreciendo que ya están saturadas desde hace mucho rato, y el sistema superior insiste en seguirlas ofreciendo”.

Tal y como plantea el ministro Canjura, los datos de graduados las carreras como administración de empresas, contaduría pública, son las que registran el más alto número de graduados desde el año 2013.

Los datos de educación superior también muestran que las carreras que gozan de demanda como las de derecho indican una tendencia a la disminución de profesionales graduados, sin embargo, continúan teniendo una cantidad importante de la población estudiantil.

 Gráfica 3

 

Para Alberto Mora, coordinador del Informe del Estado de la Región (ERCA), los mercados laborales centroamericanos, así como los sectores productivos del sector privado y público adolecen de falta de mecanismos de intermediación de empleo que permitan a los jóvenes conocer qué tipo de carreras deberían estudiar y así tener un bajo riesgo de estar desempleados.

“El principal elemento a la hora de valorar la situación de por qué jóvenes han optado por formarse y están desempleados, tiene que ver con esa falta de articulación entre el mercado de trabajo y las actividades productivas y el sistema educativo, pero también con el hecho de que usted va encontrar que una buena parte del empleo continúa concentrado o está siendo generado en actividades de bajo valor agregado y baja productividad del sector primario en general”.

Mujeres a la cabeza de la educación superior, pero con menor salario

El 56% de los que se gradúan de educación superior son mujeres. Eso reflejan los datos de las estadísticas del área. (Ver gráfica 4)

Las cifras parecieran alentadoras hasta que se comparan con las cifras establecidas por la unidad de género de la DIGESTYC que evidencian que aunque las mujeres sean mayor en número en el país y obtengan en mayor proporción el grado universitario, la brecha de la tasa de participación laboral entre hombres y mujeres sigue siendo amplia. Es decir, que la participación de los hombres supera el 80% y el de las mujeres no llega ni al 47%

En cuanto a salarios, un hombre gana en promedio $56.34 dólares más que una mujer.

Por otra parte, las mujeres lideran la tasa de inactividad, con un 53.3%, cuya razón principal son los quehaceres domésticos, que es también conocido como trabajo del cuidado, realizado especialmente por mujeres jóvenes y este trabajo no es cuantificado económicamente.

Durante una entrevista en el noticiero IformaTVX, la economista Meraris López,de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), mencionó que este factor reproduce la desigualdad de género ya que las mujeres tienen menos oportunidades de acceder a actividades que les generen ingresos o logran insertarse en trabajos con bajos salarios. Para esta académica, es importante incluir en las políticas públicas destinadas a la juventud una perspectiva de género.

Gráfica 4

 

¿Qué pasa con los que no consiguen empleo?

Casi la mitad de la población ocupada no tiene un empleo formal y de cada 100 personas, solo 35 están afiliadas a algún sistema de seguridad social

El 28.5% de la población del país cuenta con edades que oscilan entre los 15 a los 29, según la reciente EHPM ;y según un informe del Banco Mundial denominado “El empleo en El Salvador”, los jóvenes de 15 a 24 años representan el 44 %de la población desempleada.

El informe plantea que las perspectivas poco favorables del mercado local para los jóvenes crean fuertes incentivos para la migración.

Para el investigador Mauricio González Orellana, de continuar de la misma forma, los resultados serán tres: 1. La tasa interna de retorno educativa seguirá su tendencia descendente. 2. Continuará la migración al exterior. 3. Aumento de la delincuencia.

“El problema es que estamos educando a los jóvenes para nada. Esto debe abordarse de la perspectiva de la economía de la educación, no de la educación persé”, señala Orellana.

Sobre la posibilidad de migrar a otro país, Stephanie dice: “Sí, he evaluado la oportunidad de migrar a otro país, pero no para quedarme. Si bien es cierto, Estados Unidos es el país del sueño americano, el nivel de vida en cuanto a gastos es mucho más alto que en el país. Si me fuera sería para ahorrar y ver en qué puedo emprender mi propio negocio, pero aquí en El Salvador”.

*Este reportaje fue realizado como parte del proyecto Periodismo de Datos e Investigación de INTERNEWS