“Soy pro vida y pro derechos. Estoy a favor del aborto”

Aborto Opinión informatvx.com

El aborto es uno de los temas que de manera inmediata exacerban los ánimos, polarizan y segregan la opinión pública.

Hablar de aborto en un país con el 90 por ciento de la población con creencias cristianas, sin duda alguna, causa algún disgusto y deviene a una estigmatización de quién se atreva a contrariar los dogmas establecidos. No es mi intención abordar el tema desde los preceptos religiosos, los cuales no puedo hacer menos que respetar en el marco de la realización del Derecho a la Libertad Religiosa y bajo los límites de un Estado Laico.

No obstante, debo destacar que para avanzar en el franco debate, debemos apartarnos de los fundamentalismos religiosos y tratar el tema con la rigurosidad legal y médico-científica necesaria.

Nuestro país se rige con el Código Penal de 1998. Este tiene penalizado de manera absoluta esta práctica. Con esto, El Salvador se encuentra en la deshonrosa lista de los 5 países que, a nivel mundial penaliza la interrupción voluntaria del embarazo en todas las circunstancias, soslayando de manera sistemática las obligaciones internacionales que, como Estado, debemos cumplir de conformidad con los estándares internacionales de DD. HH.

Atender el llamado de instancias regionales de derechos humanos como la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), y universales como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (el cual indignamente el Estado Salvadoreño presidió recientemente), la relatora especial, el alto comisionado, sumado a los ecos de congresistas estadounidenses y del Parlamento Europeo, así como una decena de países que han denunciado al Estado por esta causa, es prioritario para evitar un costo político grave al país.

Quienes están en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, generalmente esgrimen argumentos bajo la ceguera selectiva basada en la religión, sin fundamentos ni datos y caen en falacias engañando a la opinión pública con un discurso estereotipado y criminalizador de la mujer, que refuerza la tradicional concepción que las mujeres son objetos sexuales y vehículos reproductivos sin derechos efectivos. Este mismo grupo es el que menosprecia, mal llama y minimiza la lucha reivindicatoria de los derechos de la mujer, como ideología de género, casi como a una especie de mal demoníaco que hay que extirpar de raíz.

Al margen de este debate no debe estar el gremio médico, la comunidad jurídica y la academia como eterna ausente, protagonistas naturales de esta discusión, que parece ser la lucha entre el bien y el mal por los conservadores.

Es importante tener al centro del debate real, el impacto negativo que genera la actual legislación sobre los derechos a la vida, a la integridad personal, a la salud, y a los derechos de las mujeres, a vivir libres de violencia y de discriminación.

El artículo 133 del Código Penal impide que las mujeres tengan acceso a la interrupción voluntaria del embarazo en condiciones legales, seguras y oportunas cuando el embarazo genera riesgo en su vida o su salud (terapéutico), además, cuando es el resultado de una violación (ético) o cuando el producto tiene malformaciones incompatibles con la vida extra-uterina (eugenésico).

Argumentar que no se realizan abortos clandestinos por estar penalizado o peor aún, que habría una tendencia al alza si se despenaliza, es espurio. De acuerdo con datos publicados en un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud y el Instituto Guttmacher, y contrario de lo que todavía mucha gente cree, las tasas de aborto son más elevadas en aquellos países donde las leyes son más restrictivas y punitivas: 32 de cada mil mujeres en edad reproductiva en América Latina y 12 de cada mil en Europa Occidental.

Lo cierto es que, en el marco de las 4 causales, en discusión en la Asamblea Legislativa, nadie está proponiendo el aborto como método anticonceptivo ante embarazos no deseados, obligando a abortar, ni tampoco avalando el aborto del feto que presente síndrome de down u otras derivaciones, siempre y cuando estas hagan posible la vida extra-uterina.

Respecto la protección constitucional del nasciturus en la Constitución de la República, la Sala de lo Constitucional ha manifestado en pretéritas resoluciones que los derechos fundamentales no son absolutos y están restringidos por el ejercicio de otros derechos fundamentales (…), pues ello avalaría una despersonalización y desconocimiento de los derechos de la mujer gestante (Amp. 166 – 2009).

La CIDH, va más allá, manifestando que, para los efectos de la Convención Americana, no se considera “persona” al feto, abriendo el debate sobre el momento de la concepción y el surgimiento de la protección jurídica del nuevo ser.  (Sent. Artavia Murillo y otros -fertilización in vitro- Vs. Costa Rica).

Por otro lado, las afectaciones psicológicas que frecuentemente se remarcan sobre el tema, han sido descartadas por la Asociación Americana de Psicología mediante un estudio publicado en 2009, en el que se concluyó que no existe evidencia que determine que las mujeres que se someten a procedimientos abortivos, reflejen secuelas en su salud mental.

En cuanto a la vulneración de derechos, la actual legislación salvadoreña exige que los profesionales de la salud denuncien sospechas de abortos ilegales, llevando al incumplimiento del deber del proveedor de servicios de salud de proteger la confidencialidad médico-paciente, debilitando la confianza en el sistema de salud y comprometiendo la ética médica.

No es el quid del asunto, extenderse en ofrecer datos y explicaciones detalladas a cada causal, sino el poner en perspectiva la desinformación y los vacíos argumentos de los detractores de estas circunstancias, es imperativo debatir frontalmente la problemática, sin fanatismos.

 

La despenalización del aborto es un tema de salud pública y de derechos, ser pro derechos y pro vida es estar a favor del derecho a la vida, integridad personal y salud de la madre.

Nada tiene que ver, hablar sobre la pena de muerte, que es un tema igual de sensible pero que debe abordarse en un debate legal, bioético y criminológico; la discusión sobre la importancia de la educación integral en sexualidad, la anticoncepción moderna y el éxito de los servicios de salud amigables para adolescentes y jóvenes, son temas que nos deben ocupar pronto, ya que estos garantizan la realización efectiva de los derechos sexuales y derechos reproductivos de todos y todas.

 

Debatamos el tema, el momento es ahora.

 

Opinión InformaTVXEscrito por: Noel Cantizano

 


 

Sobre el autor: Abogado y Notario de la República. Miembro de la Federación Interamericana de Abogados, con estudios en Pedagogía, Género, Derechos Humanos, Advocacy y litigio estratégico.

Cursando Posgrado en Ciencias Forenses. Ex coordinador de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer, Ex coordinador jurídico y educativo de Tutela de Derechos Humanos del Arzobispado de San Salvador. Asesor, capacitador y docente en temas relacionados a DD. HH. Actualmente Asesor Jurídico de Advocacy.

1 Comentario

  1. No es interrupción, ya que cuando interrumpes algo, lo continúas, por ejemplo interrumpir una transmisión televisiva, interrumpir un partido de fútbol; en ambos casos, puedes continuar, pero el aborto cortas la vida, no interrumpes nada, prácticamente es un asesinato después de abortar ya no continúa la vida.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here