Acerca del Asma
La frase que titula la columna es sumamente frecuente escucharla, cuando se pretende explicar al médico el antecedente respiratorio que se sufre. Y, también, muy probablemente, es una manera sencilla que algunos médicos les intentan explicar a sus pacientes, al hablarles sobre su problema de las vías respiratorias inferiores.
Lo curioso es que la mayoría de personas no tiene muy claro sobre el lugar específico de los “bronquios” y aún menos, que son los bronquios. Indudablemente, los han visto
esquematizados en el libro de ciencias o se dieron a la tarea de investigar en el buscador de internet. Pero, en la experiencia personal se asocia con el pecho.
Por lo menos, en nuestro país, hay una costumbre de muchas personas y hasta del personal de salud, de intentar ocultar un diagnóstico directo, en lo que respecta al Asma; prefieren referirse a ella así: “me da bronquitis seguido”, “mi hijo padece de los bronquios”, “le da seguido catarro del pecho”, “le chilla el pecho”, “suele andar mal de los bronquios”. Y al interrogarle: ¿Padece de Asma? Responden de manera tajante: “No, de asma, no, bronquitis es que me da bien seguido”. Probablemente, esto se relacione con el hecho que el asma es una enfermedad permanente.
Y si le agregamos que, en este contexto de alerta por la neumonía del nuevo coronavirus de Asia, cuyo síntoma esencial es la disnea (o dificultad severa de respirar), el cual es compartido con el Asma; es preciso, saber diferenciar ambas situaciones. Entre el Asma de los bronquios y la Neumonía de los pulmones, aunque estén anatómicamente cerca, son esencialmente diferentes.
El Asma es una enfermedad crónica (de larga duración) inflamatoria de las paredes internas de los bronquios, ya dijimos incurable, que se manifiesta plenamente después de los dos años de vida. Se presenta como una respuesta alérgica y muy asociada a la alergia nasal. Además, se ha confirmado que se puede heredar genéticamente una predisposición a sufrirla. Es decir, si algún antepasado la sufrió, hay bastantes probabilidades de presentarla.
Es una enfermedad muy común en niños entre 9 años y adolescentes menores de 16 años,
aunque la pueden sufrir adultos. Y dado el secretismo con que se maneja, se confirma su
padecimiento, cuando se cuestiona si se han recibido frecuentes terapias respiratorias o uso de inhaladores en la niñez.
El Asma, se presenta generalmente con: tos con flema y dificultad para respirar que se describe como una opresión en el pecho. Muchos pacientes o madres de pacientes aseguran escuchar un “silbido” o “chillido” en el pecho. Además, estos episodios aparecen inmediatamente después de un catarro común, una faringitis o una crisis de rinitis alérgica. No presenta fiebre, ni dolor de cabeza o malestar general.
El Asma afecta principalmente a los bronquios más pequeños y delgados, por lo que, en
ocasiones solo se presentan una tos con flema difícil de controlar. Esta enfermedad puede
iniciar bruscamente colapsando las paredes bronquiales, o hacerlo poco a poco, constriñendo y engrosando inflamatoriamente las paredes internas de los bronquios, de tal manera que se reduce el paso del aire al inspirar. Considero pertinente aclarar, dadas las frecuentes quejas de pacientes: la restricción del aire no es provocada por la flema acumulada, sino por lo ya expuesto, por las paredes engrosadas por dentro y el cierre de las mismas por sus paredes intermedias musculares. En una futura columna hablaremos detalladamente de la estructura de nuestros bronquios.
Las personas que sufren de Asma son más propensas a desarrollar complicaciones respiratorias graves como neumonía. De ahí, la importancia de no perder controles de tratamiento y prevención. Aunque médicamente es incurable, se pueden presentar remisiones tan indefinidas que pareciera haber desaparecido. Sin embargo, la mayoría de los casos, requiere control con médico general, o neumólogo, por lo menos: dos veces en el año.
El tratamiento del Asma es consecuente con lo que ocurre anormalmente en ella, es decir
requiere de medicamentos inhalados que despejen el paso del aire (Broncodilatadores) y
aquellos que desinflamen las paredes internas de los bronquios (Antiinflamatorios esteroides).
No deben usarse jarabes antitusivos o expectorantes, dado que no corresponden con el objetivo a corregir en la afección.
Además, debido al evidente y fuerte componente alérgico se deben seguir las indicaciones de prevención en las alergias, tales como: evitar contacto directo con grandes dosis de polvo, caspa animal y agregados artificiales en los alimentos; asimismo, regular la temperatura con ropa adecuada en horas y ambientes fríos. Y finalmente, consultar lo más pronto posible al presentar cualquier infección respiratoria superior, como catarro común, faringitis o laringitis.

Por: Aldo Francisco Hernández Aguilar Doctor en Medicina, profesor universitario de Anatomía Microscópica e investigador de la Universidad de El Salvador (UES) y médico de la Clínica Metabólica del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS).

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