Por una libre expresión y un periodismo independiente

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” Art. 19 de la declaración de derechos humanos.

Con este artículo quiero solidarizarme con el ataque al periódico digital  TVX,  ya que el ejercicio periodístico fundado en la verdad no debe ser acallado por intereses de ninguna índole, independientemente de donde vengan. Es preocupante que esta práctica de acallar voces y opiniones en los medios de comunicación se esté haciendo una práctica común por diferentes fuerzas políticas. Cabe mencionar aquí el cierre de un programa de opinión en televisión clausurado hace algunos días.

Comienzo citando el articulo referente a la libre expresión de la declaración de los derechos humanos, para poner en el tapete de la discusión el respeto al ejercicio periodístico. Hasta cuándo las fuerzan políticas del país van a comprender que no están por sobre la ley ni los derechos de las personas e instituciones. Sin mencionar que todo empleado público está en el deber de someterse a la ley de acceso a la información pública.

Es irracional que se cierren los canales de información, análisis y opinión por parte de grupos de poder con el fin de encubrir actos de corrupción. La población tiene el derecho a la verdad en todos los campos para poder toma decisiones políticas, sociales y económicas.

Sin la verdad de los hechos y sin los diferentes enfoques de estos, seguiremos cometiendo los mismos errores que como sociedad que nos anclan a la pobreza y el subdesarrollo. El ejercicio periodístico independiente es necesario en toda sociedad. Más cuando se tiene medios comprados por un aparataje ideológico que tergiversa la realidad. No debemos permitir este tipo de actos en una sociedad que nos denominamos democrática.

Necesitamos que el Estado tenga instituciones fuertes para hacer valer los derechos de todos, necesitamos un Estado que no esté al servicio de los grandes capitales, ni de cúpulas partidarias. Es necesario retomar los principios democráticos que fundamentan las sociedades civilizadas. Dejar pasar estos actos es hacer un retroceso en nuestras historia en los tiempos de la preguerra civil. El Salvador no puede darse el lujo de volver a transitar esos caminos históricos que nos costaron miles de vidas.