Miembros de la Fuerza Armada irrumpieron el Salón Azul de la Asamblea Legislativa con fusiles en manos, tras el llamado a la insurrección que hiciera el presidente de la República, Nayib Bukele, después de no conseguir que los 84 diputados acudieran a la sesión plenaria extraordinaria convocada para tratar el tema del financiamiento de los $109 millones para la fase III del Plan Control Territorial.

Ayer, el ministro de la Defensa Nacional, Francis Merino, dijo que la institución es «apolítica» pero expresó obediencia a lo que ordenara el mandatario y que “pagaría con sus vidas” de ser necesario.

Después de dar su discurso a la multitud presente, Nayib Bukele ingresó al Salón Azul, se sentó en la silla que corresponde al presidente legislativo, cerró los ojos y oró. Salió sin decir una palabra y se dirigió de nuevo a la tarima donde había dado el discurso.

Al regresar, Bukele expresó que Dios le había pedido “paciencia” e informó que dará una semana a los diputados para aprobar los fondos para Seguridad, pero dijo que de no aprobarse el crédito no se pondrá en medio del pueblo y del artículo 87 de la Constitución, “serán ustedes quienes harán valer su derecho a la insurrección», enfatizó.

La ocupación de militares en la Asamblea Legislativa generó muchas críticas en las redes, tanto de la comunidad internacional y como de los salvadoreños que están en contra de sus acciones.

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