Sistema educativo ¿salvadoreño o anacronismo?

En el caminar del día a día de la educación en nuestro querido El Salvador, nos encontramos con una serie de acontecimientos que matizan añejos recuerdos de la anterior escuela y sus alcances y los lineamientos de la actual escuela.

Estableciendo una analogía, nos encontramos ante dos modelos con resultados antagónicos que muchos inclusive, quien ahora escribe fuimos formados con esa vieja escuela que nos formó en valores, conciencia social y claridad de lo que es La vida, más bien dicho, se nos preparó para enfrentar la vida con todos sus bemoles y acá estamos sirviendo a nuestro país desde diferentes trincheras como se dice útiles a la sociedad y no faltará quien critique este planteamiento.

Pero si vemos la otra cara de la moneda, es decir la nueva escuela que viene desde la firma de los Acuerdos de Paz, el 16 de enero de 1992, con sus reformas enmarcadas en un proceso de “humanización del conflicto”, se dio paso a un nuevo modelo tropicalizado con ideas europeas, tratando de adaptarlas a nuestro país, se crean códigos de estricto respeto a los derechos humanos y por Decreto Legislativo derivado de la Consulta/1995 nace una nueva Ley de la Carrera Docente.

Muy bien por el enfoque filosófico, pero muy mal por la aplicación, pues se le quitó toda autoridad al docente de poder ejercer autoridad, conducta y disciplina en el aula y vemos ahora los resultados, toda una vorágine en contra del docente salvadoreño y alumnos carentes de toda señal de respeto por ellos mismos y por los demás, aunado a esto el tejido social descompuesto desde las familias.

De todo lo anterior podemos sacar nuestras propias conclusiones si la vieja escuela se podría convertir en una opción para sacar de la crisis al sistema educativo salvadoreño o seguimos dando tumbos con una supuesta “Educación Inclusiva”, con un fuerte componente de gastos en paquetes escolares (calzado, uniforme, útiles y vaso de leche).

Todos sin tener logros significativos en reducir los llamados indicadores educativos (deserción, repitencia, ausentismo y extra-edad), con altos gastos en “capacitaciones” docentes sin que se haya logrado superar los paradigmas que por ahora ponen en crisis al sector docente y no me refiero al componente salarial sino más bien a la crisis por el carente compromiso y el conformismo que asusta al no tener las herramientas que les permita hacer frente a un sistema educativo agónico

 

Mauricio-Rodríguez

Escrito por: Mauricio Rodríguez


Sobre el autor: Profesor en Ciencias Sociales y licenciado en Sociología, ganador del certamen de creatividad didáctica: Primer lugar a nivel nacional 2004 y 2005, diputado de la Asamblea Legislativa desde el 2006 al 2012.

Asesor en temas educativos y mas de 25 años de docencia incluyendo el nivel superior.


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