Sobre mesías y la estructura inmóvil de la partidocracia en la política salvadoreña

Cómo lo señalé en mi artículo del 8 de septiembre de 2017, “A 196 años de independencia, ¿vivimos en democracia?”  Apuntando lo siguiente:

Por el momento, la situación actual nos hace ver que la  sociedad camina en torno al autoritarismo de dos cúpulas partidarias que están idolatrando el dinero, que son autoritarias, que tienen como centro de acción los intereses corporativos y que no tienen visión democrática.

Escrito que ha quedado demostrado con los sucesos del mes de octubre, es decir, el caso Nayib Bukele y las cúpulas partidarias de ARENA y FMLN. La inhabilitación del alcalde de San Salvador como candidato a reelección y la reforma a la ley de Partidos Políticos donde se desconoce a  los movimientos ciudadanos que deseen participar en elecciones de cargo popular, estas aprobadas por unanimidad de la derecha y la izquierda; son prueba de la democracia incipiente y raptada por las cúpulas de poder.

Ahora bien, también es importante advertir que tampoco son buenos los mesianismos unipersonales. La sociedad salvadoreña no debe de organizarse nada más para llevar al poder Ejecutivo a una persona. La necesidad de organizarse en un movimiento ciudadano en nuestro país debe tener objetivos más profundos. La organización ciudadana debe de nacer de una verdadera educación política y con procesos de participación que nazcan del interés de las personas de comprometerse a solucionar los problemas locales y regionales que les afectan.

Ante los hechos políticos de este mes se tiene una oportunidad de hacer verdaderamente protagonistas cada uno de nosotros. Ya está demostrado el problema de los partidos políticos desgastados por su manera de actuar. Ellos quieren mantenernos divididos y polarizados porque eso genera votantes, no participantes consientes. Ellos quieren mantener la estructura inmóvil de la partidocracia muy funcional para intereses corporativos y de corrupción. Se ha tomado conciencia, pero si usted decide organizarse, no lo haga solo por Nayib, hágalo por el bien común, hágalo para generar cambios verdaderos y compromisos permanentes.

En caso contrario, llegado Nayib Bukele al poder, el pueblo de nuevo se sentará a esperar que le resuelvan los problemas desde el Ejecutivo y pasaremos del mesianismo partidario al mesianismo unipersonal. Ninguno de los dos es una solución para el país si no nos comprometemos a generar estructuras sociales que pueda mediar entre los poderes del estado y la ciudadanía. Estructuras populares que hagan funcionar las instituciones y que nos garanticen nuestros derechos.

Hay tantas áreas de organización que hoy por hoy están también oprimidas por la Estructura inmóvil de la partidocracia: La organización campesina, los sindicatos obreros en maquilas, las organizaciones estudiantiles, las organizaciones de víctimas sociales que busquen justicia, los sindicatos de docentes, etc. Todas estas organizaciones deben de salir de las banderas partidarias y empezar a  velar por el bien común y por el progreso de todos en el país. Esta es la organización que necesita nuestro país para comenzar a salir de la parálisis social en que nos ha metido la polarización ideológica.

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