La ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, y la ciudad más poblada en la zona central de la República Popular China, se encuentra librando una batalla con una de las epidemias más mortales de los últimos tiempos.

El coronavirus hizo su primera aparición a finales del año pasado y para el 23 de enero de 2020 ya habían registrados 495 casos confirmados con la infección, tan solo dentro de la ciudad de Wuhan, incluidos personal médico.

Para contener la propagación de la infección se decidió cerrar la ciudad. A partir de este momento comenzaron los esfuerzos por rescatarla y abastecerla de suministros necesarios para la supervivencia de la misma.

Llegaron los primeros grupos de médicos, se ordenó la construcción de un hospital con 1,000 camas en tan solo 10 días, a lo que le siguió un segundo con las mismas especificaciones; pero a pesar de los esfuerzos la enfermedad se propago. Para el 2 de febrero de 2020 el total de casos confirmados superaba los 5,000.

Los esfuerzos continuaron con más apoyo médico, de la industria con la producción de equipo de protección como mascarillas, guantes y trajes, abastecimiento de alimentos entre otros; todo para poder luchar contra la enfermedad.

Lamentablemente las muertes a causa de la misma comenzaron a aparecer, incluso del personal médico que atendía a los pacientes en los diferentes hospitales provisionales y recién construidos para aislar el virus.

Pero también algunos casos de recuperación por lo que la fe de vencer el virus surgieron con más fuerza. Actualmente el virus ha llegado a más países y comienzan los primeros brotes en América Latina.

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