Vaya que el nepotismo ha dado que hablar en los últimos años en nuestro país, creo que ha sido uno de los temas coyunturales con más trascendencia, pero, ¿por qué hablamos tanto del tema?

El artículo 6 de la Ley de Ética Gubernamental (LEG) en su literal H, expresa textualmente que “Nombrar, contratar, promover o ascender en la entidad pública que preside o donde ejerce autoridad, a su cónyuge, conviviente, parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad o socio, excepto los casos permitidos por la ley”, pero recordemos un poco los casos donde dicho artículo no se cumple: los cientos de familiares que tenían algunos dirigentes del FMLN en el gobierno, cuando ostentaron el poder durante 2 períodos presidenciales, los familiares del diputado y vicepresidente de la asamblea legislativa Guillermo Gallegos (8 para ser exactos), la infinidad de casos que existen en los consejos municipales y sin faltar, los familiares y amigos del actual gobierno del presidente Nayib Bukele.

Sin duda alguna, si hoy conocemos de estos casos es por la contraloría ciudadana que se realiza, muchas organizaciones de la sociedad civil han destapado todos estos casos de corrupción; ¡Ah sí! Corrupción es otro de los temas inmersos dentro de este. Por muchos años nuestros dirigentes políticos han hecho lo que han querido en su puesto y en su periodo de gestión, lo del diputado Gallegos no es nuevo, si hace algunos años se descubrió que la asamblea daba dinero de donación a una organización ficticia que él y la esposa habían creado, eso por mencionar algunos casos pero hay más, muchísimos más.

La función pública en nuestro país, va apegada a muchas leyes y normas que rigen que debería ser dada a personas que completen las aptitudes necesarias dentro del cargo, pero esto no se ha cumplido nunca y difícilmente se haga si como país, seguimos siendo apáticos al tema y no le exijamos a nuestros funcionarios cumplir con esto(claro ejemplo lo mencionado anteriormente).

El presidente de la república, en su Plan Cuscatlán, incluye como promesa impulsar el estudio de la Ley de la Función Pública, ¡como promesa claro! Porque lastimosamente hasta el momento, solo ha demostrado en este tema, ser más de lo mismo. Y claro, de cumplirse, esto sería lo ideal para erradicar todo grado de nepotismo en estos cargos públicos, porque parece ser que la Ley de ética gubernamental ya no es capaz de controlarlos.

La función o los cargos públicos siempre son de interés para muchas personas en el país, hay quienes siguen ansiando llegar a ellos para favorecerse económicamente, se les olvida a los funcionarios que estos cargos están hechos para ofrecer todas nuestras aptitudes y competencias para la gente que lo necesita y por último, después de cumplir con ese trabajo, recibir una remuneración económica, pero hasta la fecha eso sigue siendo una utopía pensarlo. No podemos hablar en general, habrán claramente funcionarios que cumplan con las normas que rigen la función pública, no hay que ser tan negativos, tengamos esperanza que si existen.

Estamos en un año pre electoral, los actuales diputados y alcaldes ya saldrán a venderse nuevamente como las personas idóneas para retener el cargo en el que se encuentran, el nuevo fenómeno llamado Nuevas Ideas talvez haga que muchos rostros nuevos ostenten algunos cargos, el fenómeno No Partidario también puede dar de que hablar, si tomamos en cuenta que en el período legislativo pasado, un diputado independiente logro hacerse de un curul en la Asamblea Legislativa.

A todos los funcionarios que ya están dentro y sobre todo a los nuevos que se sumaran a la carrera por la obtención de un puesto público, solo les pido que por favor, tengan la visión de llegar al cargo en primer lugar, para erradicar el nepotismo, en segundo lugar y no menos importante, para cumplir con las normas y leyes existentes y sobre todo, para trabajar para el pueblo salvadoreño, que es para eso que se les pagará.

Como decía el filósofo y politólogo alemán Max Weber: “El político debe tener: Amor apasionado por su causa, ética de su responsabilidad y mesura en sus actuaciones”

Por tanto y mientras los ciudadanos no seamos entes contralores del accionar de nuestros funcionarios y sigan existiendo estas malas prácticas en ellos, muchos se seguirán preguntando, «y mi puesto ¿Para cuándo?».


Escrito por: Adrián Cortez, presidente de la Asociación de Jóvenes y Estudiantes de El Salvador (AJES).
Twitter: @var_cortez

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here