Más allá de la celebración, hay un camino que recorrer junto al cardenal Rosa Chávez

Para El Salvador es un acontecimiento histórico y novedoso el nombramiento de cardenal que ha recibido su eminencia Rosa Chávez, evento que se ha celebrado principalmente entre el pueblo pobre y sencillo, así como en algunos estratos conscientes de la clase alta de nuestro país. Pero más allá de la celebración, es importante comprender las posibilidades a nivel eclesial y social que se puedan abrir a la sociedad salvadoreña, porque este nombramiento no es solo el de honrar a los mártires y a quién ha mantenido viva la memoria de ellos.

Una primera posibilidad a nivel social es la de recuperar la credibilidad de los líderes religiosos en nuestro país, ya que a nivel de iglesias y con la gran cantidad de escándalos surgidos tanto en la Iglesia católica como en la iglesia protestante, hoy se coloca delante de todos un referente que debe ayudar a inspirar la vida de fe de las gentes e interpelar la vida de quienes ostentan un cargo religiosos.

En segundo lugar, a nivel social una voz que sea portadora de la verdad para que lleve al diálogo a las fueras sociales de nuestro país. El Cardenal Chávez deberá ser una figura que ayude a la reconciliación de la sociedad, una voz de los pobres e indefensos, de quienes son víctimas de los grupos de poder que por el momento están más interesados en los cargos públicos para beneficio propio que para beneficiar al pueblo que les ha elegido.

Otra gran posibilidad es mantener viva la memoria histórica de nuestro país, en especial la historia de las víctimas. Siempre se nos ha contado en nuestro país la historia de los vencedores, de los héroes de la patria, de cómo los poderosos y adinerados son los “salvadores” a quienes se les debe pleitesía.   Sin embargo, con la figura del cardenal vinculada directamente a los mártires y a los que sufren, se vuelve una memoria viva que nos recuerda que: con violencia, desigualdad e injusticia no se puede llegar a ninguna parte. Que si somos un pueblo creyente, indiferentemente de las denominaciones, debe de prevalecer en todos los ámbitos sociales la voluntad de Dios que es la construcción de la paz; si queremos llamarnos hijos e hijas de Dios, según nos lo enseña Jesucristo en su evangelio.

Ahora hay que entender que el cardenal Chávez no lo hará todo, él es solo el referente. Es necesario que todo el pueblo salvadoreño nos demos cuenta que la construcción de la sociedad depende de todos nosotros. Por esto las palabras de su eminencia cuando arribó al país, “Que el Señor nos bendiga y nos permita trabajar por ese mundo nuevo que tanto hemos soñado y que ahora puede ser posible si todos nos lo proponemos… el país está resucitando a la esperanza y eso permite que soñemos un futuro diferente y todos lo vamos  a hacer posible, porque la patria es de todos.”

Tomémonos en serio el llamado que nos hace el cardenal Rosa Chávez: la patria es de todos, no de pequeños grupos de poder, y soñemos todos por una sociedad nueva buscando los caminos democráticos y humanos que nos permitan salir de la parálisis social en la que nos encontramos.

*El Pbro. Roque Regalado está al frente de la Parroquia Nuestra Señora Reina de 
los Mártires, en Quezaltepeque, y es uno de los sacerdotes que acompañó al Vaticano a 
Gregorio Rosa Chávez para su nombramiento como cardenal.

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